• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Cambiar la LVBP, ¿para qué?

Jugada en un encuentro Caracas- Magallanes | AVS Photo

Jugada en un encuentro Caracas- Magallanes | AVS Photo

Se han evaluado decenas de posibilidades, sí, decenas, buscando la opción más atractiva. Ha habido opiniones conservadoras, señalando que la LVBP es un éxito y que, por tanto, es mejor dejar las cosas como están

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La idea de plantear una modificación drástica en el formato de competencia del beisbol venezolano se debate intensamente en la liga por primera vez en mucho tiempo. Antes se había sometido a consideración de los equipos la posibilidad de, por ejemplo, eliminar un cupo en la postemporada o variar los playoffs, retomando el viejo esquema de dos semifinales directas a siete juegos. El debate ha sido mucho más profundo ahora. Se han evaluado decenas de posibilidades, sí, decenas, buscando la opción más atractiva. Ha habido propuestas drásticas, como la de añadir una etapa adicional a la postemporada, dividiendo el torneo en cuatro paradas: eliminatoria, primera semifinal, segunda semifinal y final. Ha habido opiniones conservadoras, señalando que la LVBP es un éxito y que, por tanto, es mejor dejar las cosas como están.

El temor al cambio no es gratuito. Es una condición humana y está también el argumento que esgrimen los opuestos a variar el actual formato: ¿para qué modificar algo que es exitoso? La asistencia a los parques es muy superior hoy respecto a hace 10 años. Equipos de modesta taquilla, como los Tigres, hoy ocupan lugares altos en cuanto a la boletería vendida, con cifras en promedio superiores a los 8.000 aficionados por día. Salvo los Bravos y todavía los Caribes, a pesar de que han venido consolidándose en el último lustro, la mayoría de los clubes tienen números azules y dan ganancias, único modo para garantizar la competitividad y, más importante, la continuidad. A toda esta argumentación se une un hecho incontestable: el round robin semifinal es una competencia de enorme emoción, más electrizante que la eliminatoria e incluso que la final, porque esta última, a fin de cuentas, sólo involucra a dos de los ocho participantes. La experiencia nos ha demostrado que ese todos contra todos cautiva, porque es común ver a tres y hasta cuatro escuadras involucradas por el pase a la final hasta el último momento. Eso no tiene precio.

Es similar al atractivo que ofrecía el comodín, hoy simplemente el quinto clasificado, al permitir que en la campaña regular prácticamente todos mantuvieran la vida hasta la última semana de acción, salvo por contadas excepciones.

A este columnista no le gusta el quinto clasificado. Se justificaba cuando existían las divisiones. Hoy sólo es un premio a un equipo bajo .500, casi siempre, es decir, a un equipo mediocre en la ronda eliminatoria. Su eliminación ha sido propuesta por el Caracas varias veces, aunque entendemos las razones que tiene la mayoría para votar por su mantenimiento. El problema es que ese quinto clasificado hizo que el round robin pasara de durar 12 días (cuatro juegos por equipo contra cada clasificado) a durar 20 (cuatro juegos contra cada clasificado más cuatro días libres, por ser impar el número de semifinalistas). Allí se creó el problema de los últimos años, al comprimirse el calendario y desaparecer las fechas para recuperar juegos postergados. La Serie del Caribe también fue moviendo su inauguración, desde el 4 hasta el 1º de febrero, por lo que la final de la LVBP ni siquiera se disputa ya con sus necesarias dos fechas de descanso, algo de doble importancia en estos tiempos en que el beisbol organizado limita la participación de tantos lanzadores.

Comenzar el 10 de octubre ofrecerá aire. Entre las varias propuestas, está la de terminar la fase regular el 23 de diciembre. Oxigenar el calendario en diciembre ayudaría a mantener un largo playoff y, en consecuencia, la principal fuente de ingresos de muchos equipos. Veremos qué deciden este mes.