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César Hernández cumplió una vieja promesa

César Hernández | LEONARDO NOGUERA

César Hernández | LEONARDO NOGUERA

El segunda base se reencontrará en Filadelfia con su amigo Freddy Galvis, tras crecer prospectos en ligas menores 

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César Hernández y Freddy Galvis firmaron el mismo día con los Filis, a mediados de 2006. Uno era dueño de un swing que enamoraba a los scouts, el otro tenía un guante prodigioso. Ambos habían crecido como rivales en el beisbol amateur como campocortos. César de Valencia. Freddy de Punto Fijo.

Hernández fue reclutado por un bono de 50.000 dólares y Galvis por 90.000. Los dos se desarrollaron como prospectos de los cuáqueros, pero nunca coincidieron en sus filiales. Galvis siempre estuvo delante de Hernández, aunque los unió una gran amistad.

Ayer, el carabobeño cumplió su parte de la promesa que hicieron años atrás, durante unos entrenamientos de primavera, de encontrarse en las grandes ligas y vestir, por primera vez, un mismo uniforme.

“Es mi hermano, lo llamé antes de hablar con mi mamá y mi familia para contarle que me habían subido”, contó Hernández, desde Rochester, donde se encontraba jugando con el Lehigh Valley (AAA), mientras esperaba el avión que lo llevaría hasta el aeropuerto de Filadelfia, donde tomaría un taxi hasta el Citizens Bank Park. “Seguro será el primero en recibirme”.

Hernández, que está en medio de su mejor campaña en el sistema de los Filis, ocupará el lugar en el roster de 25 de Michael Young, que ayer fue inscrito en lista de duelo. Una ausencia que podría durar entre tres y siete días.

“Me sorprendió la noticia. Pensé que ocurriría cuando se lesionó (Chase) Utley”, refirió Hernández. “Estaba almorzando y el manager (Dave Brundage) me dijo que recogiera mis cosas porque me iban a subir. Me indicó que el secretario de viaje tenía todos los detalles y me felicitó. Fue una gran alegría. Llamé a Galvis, a mi mama y mi hermana”.

Jesús Méndez, director de operaciones en Venezuela de Filadelfia y el cazatalentos que recomendó su firma, también celebró la noticia.

“César era muy delgado y su acción de brazo era corta, así que decidimos cambiarlo a la segunda base. Su pívot a la inicial era muy bueno y su ofensiva la adecuada”, recordó Méndez. “Ahora es un joven atlético, con músculos fibrosos, que ha trabajado mucho en su defensa y como bateador sus progresos han sido notables. Tiene una gran velocidad de piernas que le permite convertir en hits batazos al cuadro y sencillos en extrabases. Ojalá tenga una buena actuación cuando le den la oportunidad. Aunque pienso que volverá en septiembre”.               

Hernández, de 23 años de edad y seis meses más joven que Galvis, aseguró que no tiene idea de cómo reaccionará cuando debute. Aunque seguro recibirá una mirada cómplice de su “hermano” de vida, el mismo que le envió varios bates el año pasado al Reading (AA).

“Será un momento especial”, enfatizó el camarero.