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Mariano Rivera llegó a las mayores a fuerza de pitcheos

Mariano Rivera

El lanzador panameño tiene el camino libre para llegar a Cooperstown

El scout que lo recomendó, primero lo observó como torpedero y no le gustó 

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La carrera del cerrador panameño de los Yanquis, Mariano Rivera, pronto lo llevará a Cooperstown, pero comenzó con un bono por firmar de 3.000 dólares  y una asignación a la Liga de la Costa del Golfo.

Rivera pactó con los Yanquis como agente libre en Panamá el 17 de febrero de 1990, lo que fue el comienzo de una larga e ilustre carrera como pelotero profesional. En aquel entonces era un muchacho delgado, un ex torpedero que lanzaba una recta que alcanzaba unas 84, 85 millas por hora, pero rápidamente demostró sus capacidades en su primera prueba como profesional.

Rivera tiró por los Yanquis de la Liga de la Costa del Golfo en aquella campaña, alcanzando marca de 5-1 y encabezando la liga con 0.17 de efectividad en 22 salidas - permitió una carrera merecida en 52 entradas - . Hizo una apertura, en la que lanzó un juego sin hits de siete entradas el 31 de agosto, y la presentación lo ayudó a llegar a la cantidad de episodios que necesitaba para calificar para el título de efectividad.

Como dice la historia, Rivera recibió una bonificación de 500 dólares por aquel logro - una cantidad insignificante teniendo en cuenta los millones que ganaría más adelante. Pero fue algo importante para él en aquel entonces -.

Incluso en ese momento, cuando apenas comenzaba, Rivera dio una muestra de un talento crudo poco visto. Permitió solamente 17 imparables y otorgó siete bases por bolas en su primera campaña. Rivera recetó 58 ponches. Todo esto le dio al panameño el Premio Estrella de Estrellas de la liga, el primero de varios reconocimientos para el más distinguido cerrador en la historia de grandes ligas.

La historia de cómo los Yanquis encontraron a Rivera es también parte de su leyenda. Herb Raybourn, el escucha de los de Nueva York en Latinoamérica, lo observó como torpedero pero no vio al joven con un futuro en las mayores. Raybourn regresó un año después y encontró a Rivera como serpentinero - y le gustó lo que vio del derecho, quien necesitaba pulirse un poco, a pesar de sus habilidades atléticas-.

La evaluación de Raybourn acerca del lanzador incluyó el siguiente resumen: "Tiene potencial para ser un pitcher que sobresalga del montón". Entonces, Raybourn y los Yanquis firmaron a Rivera por 3.000 dólares y lo enviaron a la Liga de la Costa del Golfo y lo vieron superar las expectativas que tenían para el panameño delgado de 20 años de edad. El informe del scout Raybourn estaba en lo cierto. Rivera es excepcional.