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Martino dosifica a Messi a su manera

Messi no se acostumbra a ser sustituido en los juegos | AFP

Messi no se acostumbra a ser sustituido en los juegos | AFP

A diferencia de lo que hicieron Pep Guardiola y Tito Vilanova, el técnico argentino no deja que su compatriota juegue todos los minutos

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Josep Guardiola y Tito Vilanova tiraron la toalla en la cuestión Messi. Ninguno de los dos se atrevió a molestar a la estrella barcelonista cambiándolo cuando más y mejor se divertía en el campo.

Con “Tata” Martino la cosa es diferente. En el primer partido de Liga del Barcelona, y con un 7-0 en el marcador, el entrenador argentino ordenó el cambio de Lionel Messi al minuto 70, cuando ya había marcado dos tantos. El jugador no se lo tomó mal, aunque no mostró ninguna alegría por abandonar el campo y dar la alternativa a Andrés Iniesta.

Días después, antes de la ida de la Supercopa contra el Atlético de Madrid, el entrenador argentino abordó esta decisión y dejó entrever que entendía la peculiaridad del jugador, pero que debía someterse: “Es un tema de comprensión mutua. Yo tendré que ser muy cuidadoso como para no sacarlo cinco veces seguidas”.

El  martes pasado, contra la Real Sociedad, en el tercer partido de Liga en el Camp Nou, Lionel Messi volvió a ver el 10 en la pantalla del asistente para abandonar el campo por el joven Sergi Roberto cuando faltaban diez minutos para concluir el partido. Esta vez sí, el enojo del jugador fue visible, ya que ni tan solo atendió a la llamada del entrenador que reiteradamente quiso que le mirase para felicitarle por el partido.

Horas después, tras ser motivo de debate en el entorno, el jugador corrió presto a su Facebook para aclarar malentendidos: “En ningún momento hice algún gesto en el cambio que produjo Martino cuando me saca. A nadie le gusta salir, pero debemos aceptar porque es lo mejor para el equipo. Lo que no voy a aceptar es que ciertos medios salgan a decir mentiras sobre cualquier situación que sucede conmigo”.

La gestión amistosa. Lo cierto es que a Messi no le gusta que le cambien. Y así lo entendieron Josep Guardiola y Tito Vilanova, quienes en privado y públicamente no escondieron que por aquí podían crear un problema donde no existía.

Guardiola le enseñó a jugar de una forma, a dosificarse e incluso a alimentarse. Desde que él lo dirigió, Messi logró sus más altas cotas de popularidad y no se lesionó. Frente a esta posición de Guardiola, antes estuvo Frank Rijkaard, encargado de colocarlo en la parrilla de salida cuando el entorno lo reclamaba insistentemente en el campo para deleite de la parroquia y ante el ansia del futbolista por estar en todos los partidos.

Rijkaard fue el primer “policía malo” con el que tuvo que medirse un Messi que crecía como la espuma. Es aún recordado el desplante de Messi al técnico y a sus compañeros en París, donde en 2006 el Barcelona ganó su segunda Liga de Campeones, y el argentino ni jugó ni celebró.

A pesar de aquel episodio, Messi recientemente ha tenido palabras de elogio para Rijkaard, a quien ha agradecido profundamente cómo supo darle la alternativa, la paciencia que tuvo el entrenador y el modo en que le dio el último empujón, además de mostrar arrepentimiento por no haber estado a la altura en París celebrando por todo lo alto la Liga de Campeones.

Años después, Guardiola y Vilanova entendieron que Messi vive para el fútbol de una forma obsesiva y que se sobrexcita con los desafíos y retos que se le plantean casi en cada partido.

Otra forma de verlo. Contra la Real, Messi volvió a ser uno de los más destacados, pero al no poder concretar más de un gol por un par de fallos, se empeñó en buscar el segundo. Pero Martino quería otra cosa, pensó en descansarlo. Ni la ovación del público calmó a Messi, que no miró al técnico al salir.

El “Tata”, pocos minutos después en conferencia de prensa, explicó que había hablado con su compatriota y que la situación estaba controlada, aunque para corroborarlo habrá que esperar a ver si hay mano izquierda o tercer cambio.