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Atlético se salió con la suya

Antoine Griezmann anotó el gol de la clasificación del Atlético de Madrid | Foto EFE

Antoine Griezmann anotó el gol de la clasificación del Atlético de Madrid | Foto EFE

El cuadro de Diego Simeone accedió a la final de la Liga de Campeones a pesar de caer 2-1 con el Bayern Munich en el Allianz Arena. El gol de Antonie Griezmann le dio el pase al duelo decisivo en Milán

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¿Qué es jugar bien? Una pregunta retórica, casi filosófica, que persigue al mundo del fútbol permanentemente. Todo el mundo se la hace. Casi nadie tiene una respuesta clara. Porque ante tantas tendencias de juego, tantas valoraciones diferentes, la respuesta de unos enoja a otros, y así sucesivamente.
Ayer se enfrentaron en el Allianz Arena de Múnich, dos equipos que jugaron muy bien al fútbol. Cada uno desde su propuesta estilística. Al final, se impuso la más pragmática; y nunca en demerito de la otra, más preciosista. Y esto, a pesar de que el resultado final en la pizarra, al menos en el partido de ayer, le dio el lauro a la propuesta abatida.
Atlético de Madrid se clasificó a la final de la Liga de Campeones fiel a su juego. Diego Simeone volvió a plantear otro partido enredado para su rival, un Bayern que necesitaba al menos un gol para igualar la eliminatoria, y dos para pasar a la gran final. Los bávaros hicieron los dos tantos, pero no contaron con la astucia de los españoles, contra los que se debía jugar perfecto para ganar.
Antonie Griezmann aprovechó el único error de la defensa teutona, para anotar en un contragolpe la diana que representó el empate 2-2 en el marcador global de la eliminatoria de semifinales, y que representó el acceso al duelo decisivo en Milán el 28 de mayo por las dianas anotadas fuera de casa.

Vendaval. 
Bayern Múnich fue un aluvión sobre la portería de Jan Oblak durante la primera media hora de partido. La propuesta de Josep Guardiola fue más agresiva que nunca. Colocó a cuatro volantes con vocación ofensiva por delante de Xabi Alonso, todos para acompañar a Robert Lewandowski en el ataque.
Atrincherado sobre su área, el Atlético se dedicó a hacer lo que mejor conoce. Defenderse con criterio, e intentar golpear de contragolpe. El volante español rubricó el dominio territorial (12 ocasiones de gol en 30 minutos) de los alemanes con un gol de tiro libre al minuto 30, que hacía presagiar que todo se había encaminado. Tres minutos más tarde, Oblak le detuvo un penalti a Thomas Müller, que pudo cambiar la historia.

Gloria. El segundo tiempo comenzó con la misma tónica. Los españoles se defendían, y los alemanes atacaban. Eso sí, Simeone ajustó las líneas de presión de su esquema más arriba, y le hizo daño al Bayern.
Entre Griezmann y Fernando Torres forzaron un error de la defensa bávara, el único en un partido que debió jugarse a la perfección, y el francés tomó la pelota para escaparse y batir por un costado a Manuel Neuer a los 54.
Con el 1-1 se repitió el guión. Los alemanes volvían a necesitar dos goles, y los españoles volvieron a su línea de trabajo: Defenderse con criterio, y atacar al contragolpe. Lewandowski hizo el segundo de los alemanes a los 73, y de nuevo los locales volvieron a abalanzarse sobre su escurridiza presa, sin suerte.  El Bayern jugó muy bien, como en casi toda la era de Guardiola en Baviera, pero volvió a quedarse corto en el último suspiro.
Atlético de Madrid jugará su segunda final de Liga de Campeones en tres años. Puede que la propuesta de Simenoe no sea la más atractiva, pero al día de hoy, es una de las sinfonías mejor ejecutadas de Europa. Y ganar con su fórmula, así no guste, también vale.