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Asoman a Felipe Rivero como cerrador del futuro en Washington

Felipe Rivero hoy causa entusiasmo en las Grandes Ligas | Foto: USA Today sports

Felipe Rivero hoy causa entusiasmo en las Grandes Ligas | Foto: USA Today sports

El relevista venezolano está sano y fuerte, viene de una sólida temporada y está deseoso de asumir un reto mayor, en caso de dárselo los Nacionales

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A Felipe Rivero le tomó tiempo poder convertirse en ese lanzador que alguna vez imaginaron los Rays, cuando se entrenaba en la academia de Tampa Bay en el centro de Venezuela o crecía en las ligas menores de esa divisa.

El zurdo hoy causa entusiasmo en las Grandes Ligas, pero ya no como prospecto. Ahora es asomado por el diario Washington Post como el cerrador de futuro de los Nacionales y uno de sus mejores relevistas del club.

Rivero pasó por lesiones y meandros en su carrera, para llegar finalmente a este punto: dio el salto a las mayores en 2015 y cerró la campaña con 2.79 de efectividad, 43 ponches y apenas 11 boletos en 48.0 innings.

Ya no es abridor. Y como apagafuegos, ha alcanzado las 100 millas por hora con su recta.

“Relevar es lo que más me gusta ahora”, explicó al Post el joven de 24 años de edad. “Disfruto más llegando del bullpen que abriendo juegos”.

Los Rays lo veían como iniciador. Tanto le cuidaron, que apenas pudo aparecer en cinco encuentros en la temporada 2013-2014, con los Leones del Caracas. Se lastimó, después de eso, y su vida dio un vuelco.

Fue enviado a los Nacionales junto a José Lobatón y Lou Vettleson por el lanzador Nate Karns. Renunció a la idea de reaparecer en la LVBP, a instancias de Washington. Se graduó en la gran carpa, en abril pasado, y volvió a quedar fuera de combate, debido a un severo sangrado intestinal.

Lo que siguió a su recuperación fue tan positivo, sus números tan dominantes, que en la última semana de la eliminatoria fue ascendido al puesto de cerrojo, ante la lesión de Drew Storen y la suspensión que sufrió Jon Papelbon.

“Wow, en mi primer año. Pasó muy rápido”, comentó Rivero.

El yaracuyano empezará la zafra como uno de los setups de manager Dusty Baker. El reporte fija 2017 como el año en que podría convertirse en cerrador a tiempo completo. El presente y el futuro le sonríen otra vez.

“Si me dan la oportunidad, gustoso la aceptaré”, declaró. “Lanzar en el noveno tramo es lo que quiere todo apagafuegos. Hay pocos zurdos como yo, y son todavía menos los que lancen tan duro. Me encantaría ser el cerrador de los Nacionales o cualquier otro equipo, algún día”.

Parece que la afición venezolana quizás ya no verá a Rivero, como no sea en las pantallas. Ha decidido pasar los últimos inviernos boreales en Estados Unidos, convencido de que descansar y cuidar el brazo forman parte de su consolidación en la MLB.

También puede ayudarle su madurez como monticulista.

“Antes pensaba demasiado”, admitió. “Ahora, cuando estoy ante los mejores bateadores, no pienso en eso. Soy yo contra ti. Si te poncho, te poncho. Y si haces contacto, haces contacto. Eso es todo”.