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Argentina se disolvió y Paraguay le empató al final

Valdez le indicó el camino al cuadro paraguayo con su gol en la segunda parte | Foto EFE

Valdez le indicó el camino al cuadro paraguayo con su gol en la segunda parte | Foto EFE

El cuadro guaraní remontó un 2-0 en contra para igualar con tantos de Nelson Valdez y Lucas Barrios

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La palabra guaraní quiere decir en esa misma lengua, “guerrero”. Ayer, Paraguay no se entregó. Parecía perdido después de que Argentina controló sin inconvenientes los 60 primeros minutos del partido en el que las dos selecciones se enfrentaron para iniciar su andadura en la Copa América Chile 2015.

Pero un gol de Nelson Haedo Valdez, que pareció sacado de otro partido, y la descomposición del equipo de Gerardo Martino, que se deshizo en dos mitades que le dieron vida a su rival, le permitieron al cuadro rojiblanco envalentonarse para remontar un 2-0 en contra y empatar un partido que parecía tenía perdido a media hora del final.

Lionel Messi entró al estadio en La Serena, con el fardo inexpugnable de ser ese hombre que lleva a la gloria permanentemente a Barcelona y que nunca puede ganar con su selección. Motivado, el rosarino comenzó a dictar la pauta de su conjunto que además coincidió con un enorme trabajo de Ángel Di María y de Sergio Agüero, autor del tanto con el que la albiceleste abrió el marcador a los 19 minutos.

La combinación entre “El Fideo”, Messi y Javier Pastore hacía estragos en el equipo de Ramón Díaz, que esperaba encerrado sobre el borde de su área, impávido, como testigo de excepción de una nueva exhibición del equipo que hasta ese momento, hacía valer su chapa de gran candidato para ganar la Copa América. A los 35 minutos anotaba Messi después de convertir en tanto un penal inexistente sobre Di María, y parecía que el partido estaba encaminado.

No obstante, en el segundo tiempo Paraguay mejoró. Los guaraníes adelantaron sus líneas y decidieron intercambiar golpes con los argentinos, a ver qué ocurría. Durante los primeros 15 minutos, la albiceleste mantuvo su control, pero a los 59, apareció un zapatazo de Haedo Valdez para cambiarlo todo.

Su gol desnaturalizó el partido, y lo envió a la zona en la que los guaraníes querían que se jugara. Intercambiaron llegadas a gol, atajadas de los arqueros, fallos estrepitosos, y a los 89, Lucas Barrios terminó por igualar un partido en el que el enorme mérito de los paraguayos fue no rendirse nunca.

Aprovecharon el momento flojo de la defensa de Argentina, y colocaron una sombra de duda sobre el gran candidato al título. Paraguay celebró el empate casi como una victoria. Moralmente, al menos, lo fue.