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Arango medita bajar la santamaría

Juan Arango |cree que la Vinotiento puede cosechar tres punto en Chile | Reuters

Juan Arango | Reuters

El zurdo habría tomado la decisión de dejar la Vinotinto después de esta eliminatoria

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Cuando el 27 de enero de 1999, José Omar Pastoriza decidió, en un amistoso contra Dinamarca en Maracaibo, cambiar a Luis Vera por Juan Arango, inició, quizás sin saberlo, la carrera más ilustre de un jugador dentro de la selección venezolana.

Han pasado, 14 años, siete meses y casi 13 días desde entonces. El maracayero es el único jugador que ha vivido desde adentro del vestuario la transformación de la Vinotinto hasta lo que es hoy en día.

Asomó la cabeza con Pastoriza, se consolidó y fue figura con Richard Páez y una vez aterrizó César Farías, se confirmó como el capitán del equipo. Aún sin la personalidad extrovertida que habitualmente acompaña a los portadores de la cinta, Arango tiene el respeto de todos dentro del vestuario. Desde hace 10 años es la referencia internacional del fútbol venezolano, al punto que, cuando la Conmebol hizo el museo del fútbol suramericano en Asunción, la imagen que acompaña al pabellón criollo es la del zurdo celebrando uno de sus goles de tiro libre.

Sin embargo, ese gran cartel ha hecho también que la exigencia sobre los hombros del zurdo sea mayor. En silencio casi siempre, aguantó críticas, algunas de ellas injustificadas o subidas de tono. "La gente critica y juzga a los jugadores sin, sin ponerse en nuestro lugar", comentó luego del entrenamiento del sábado, tras llegar de Chile en la madrugada.

La derrota en Santiago por 3-0 minimizó las esperanzas de avanzar al Mundial. Un golpe seco y de frente a la ilusión de la afición venezolana. "Ahora no soy quien para darle ánimos a la gente, ni para decirle que crean en nosotros. Nosotros estamos como ellos. Somos de carne y hueso y también sentimos, si les puedo decir algo, es que yo estoy más triste que todos ellos", dijo, en una sinceridad poco habitual en un tipo que siempre ha sido muy cuidadoso en sus declaraciones.

Razones. Arango también se había ilusionado con la clasificación a Corea y Japón en 2002, cuando tenía 22 años de edad. Luego volvió a emocionarse cuándo la calculadora le permitió soñar con ir a Alemania 2006, con 26. Volvió a lamentarse en el camino a Suráfrica 2010, sin embargo, esta nueva desilusión le pega más fuerte porque a sus 33 años de edad sabe que difícilmente habrá una nueva oportunidad para él.

"Esta es mi última eliminatoria", afirmó tajante. Su intención es jugar al fútbol hasta rozar o llegar a los 40 años de edad, pero su despedida de la Vinotinto sería mucho antes de eso, al punto de dar a entender que el del martes contra Perú y el del próximo mes contra Paraguay, serían, "mis últimos dos", partidos con la selección.

El nivel de juego que ha sostenido el último año le mantendría en el once titular al menos hasta el inicio de la próxima eliminatoria. Pero el zurdo habría decidido evitar que el declive al que le llevará su edad afecte su imagen con la Vinotinto, de la cual es el líder histórico en goles y en partidos jugados. También sabe que, por ser quien es, cada fallo será juzgado con más fuerza.

Varios de sus allegados le han intentado hacer cambiar de idea pero los resultados de esas gestiones no se verá hasta después que se defina quién sucederá a César Farías cuando este termine su contrato. Su pierna izquierda aún atesora fútbol para seguir liderando a la Vinotinto, sin embargo, su espalda parece algo cansada para seguir soportando críticas. Y ante la desilusión de otro Mundial que no se pudo lograr, Arango estaría meditando eso, bajar la santamaría.