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El venezolano Luis Rodríguez de la Vinotinto Sub 17 pelea un balón contra la selección de Perú / AFP

El venezolano Luis Rodríguez de la Vinotinto Sub 17 pelea un balón contra la selección de Perú / AFP

Con un doblete de Andrés Ponce la selección Sub 17 de Venezuela llegó a siete unidades en el Hexagonal Final y quedó a un paso de entrar al Mundial de los Emiratos Árabes

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Andrés Ponce tiene 16 años de edad, y aún no se imagina lo que significa votar. Tal vez lo ha soñado, quizás, alguna vez pensó que ejercería su derecho a sufragar, a manifestar su opinión a través del ejercicio democrático que representa el voto.

Ayer, un país que tiene una semana de polémicas por los resultados de la última elección presidencial, se rindió a los pies de un jovencito que aún no cumple con el requisito constitucional principal que le permite votar.

Pero, a sus 16 años, Andrés Ponce tiene edad (y talento) para jugar al fútbol y hacer goles; para reunir a un país en torno a una alegría superior. Hoy Venezuela está cerca de ir al Mundial de Emiratos Árabes Unidos, a disputarse en octubre y noviembre de este año.

El desparpajo del joven zuliano, oriundo de La Cañada de Urdaneta, en Maracaibo, es el fiel reflejo de lo que ha inculcado, con la sapiencia y el carácter de un padre, su técnico Rafael Dudamel. Nunca antes fue tan cierta aquella premisa que dice que los equipos son el fiel reflejo del carácter de sus estrategas.

Dudamel como jugador llegó a ser capitán de la Vinotinto. Era un arquero aguerrido, peleón con los árbitros, y en algún momento hasta discutió con los federativos por condiciones más justas para él y sus compañeros de selección.

Ésta Sub 17 es un equipo aguerrido, con talante para sobreponerse a los fallos, como el que ayer hizo que la selección de Perú consiguiera el primer tanto del duelo, que eventualmente ganó la Vinotinto 2-1.

Sin embargo, en la segunda mitad apareció Ponce con sus dos goles (tiene cinco en el torneo, todas las celebraciones Vinotinto se deben a él), las escapadas del talentoso Ronaldo Peña y de José Caraballo, la solidez defensiva de Franko Díaz y Juan Miguel Tineo, el orden impuesto por Andrés Benitez y Francisco La Mantía.

Tarea casi completa.
El trámite del partido fue menos tenso de lo que refleja el 2-1 final. Venezuela fue quien más se acercó, al principio sin precisión, a la portería peruana. Sin embargo, el gol de Luis Da Silva, a los 34 minutos, quien remató solo en el área chica después de un error defensivo extraño en una Vinotinto que tiene cinco partidos con su arco en cero en el torneo; le dio confianza a los de la franja y arropó el ánimo de los venezolanos.

Esa confianza se diluyó en la segunda mitad, gracias, en buena medida a Ponce y su olfato goleador. El zuliano aprovechó a los 59 minutos un saque de banda que convirtió en un golazo de promoción. Recibió de espaldas al arco y en un solo movimiento bajó la pelota, se abrió el espacio y clavó un zurdazo enorme en la escuadra del arco peruano.

A partir de ahí, Venezuela creció. Y fue el propio ariete marabino, que alguna vez fue pretendido por el Milan, el que anotó de cabeza el segundo gol a los 75 minutos. La segunda mitad de una victoria que reúne a un país dividido en dos, y que lo pone a soñar, unido, y con siete puntos en el bolsillo, en clasificar a Emiratos Árabes Unidos. Y pensar que Andrés aún no puede votar.

El Dato
La ida a Emiratos Árabes está prácticamente asegurada. Ninguna selección que llegó a siete unidades en un Suramericano Sub 17, desde que se juega con un Hexagonal Final, se quedó fuera del Mundial