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Antonio Franco: Un reto contra inexperiencia

Antonio Franco debutó el 29 de marzo de 2015, en la fase de grupo de la Copa Libertadores | Foto César Rosales

Antonio Franco debutó el 29 de marzo de 2015, en la fase de grupo de la Copa Libertadores | Foto César Rosales

El joven técnico, quien dirigirá al Caracas FC en la temporada 2016, tendrá en sus manos la primera oportunidad de comenzar un proyecto propio, con situaciones a favor y en contra

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Un italiano de herencia y guayanés de crianza. Es axiomático que Antonio Franco tenga en su ADN la pasión del fútbol. Desde que nació hace 34 años en Caracas, “Tony” no se ha despegado de un balón. Vivió desde muy pequeño la influencia del balompié al pasar su infancia en Puerto Ordaz y Mineros de Guayana, equipo en el cual su padre era directivo. Él fue quien le transmitió una cultura que terminó siendo su estilo de vida.

Desde corta edad, el nuevo técnico del Caracas FC transpiraba y veía desde las tribunas los partidos de fútbol. No solo se distraía con ellos, aprendía. Fue en Mineros en donde comenzó su formación como futbolista y vio la celebración del último campeonato absoluto del equipo, en la temporada de 1989.  

El sueño de un niño apasionado al balompié es querer ser un jugador profesional. Este viene desde el primer momento en el que comienza a patear una pelota y gritar con euforia la palabra gol. A pesar de haber estado en la categoría Sub 20 y subir en algunos juegos a primera división con la ULA (Universidad de Los Andes), “Tony” tomó la decisión de dejar a un lado esa ilusión y comenzó a construir un camino apegado a la dirección técnica.

“Si hubiera tenido que escoger otra profesión, habría preferido volver a nacer para dedicarme a lo mismo”, expresó.  Por tal razón, en busca de un vínculo entre su pasión y el estudio, se graduó de la carrera de Educación Física en la ULA.

Luego se le abre en Mineros la primera oportunidad como entrenador profesional, a pesar de que ya había comenzado a dar sus primeros pasos dando clases a niños. Combinó su pedagogía para asumir la dirección de jugadores de  la Sub 18 y  Sub 20, tras de cumplir sus procesos de formación a través de los cursos avalados por la Federación.

“Ahí es donde comienzas a sentir el amor del fútbol. Ese aporte que le puedes dar tú más allá de la enseñanza y aprendizaje a los jóvenes. Es explicar el amor hacia el deporte y saber combinarlo con un estilo de vida. Todo esto de la mano de una formación académica y al proceso de aprendizaje. Y ahí, yo también fui creciendo”, aseguró.

De la escuela de Richard Páez y César Farías

A su juicio el acontecimiento que más transcendió en su carrera fue la llegada de Richard Páez, ex entrenador de “La Vinotinto”, al banquillo de Mineros de Guayana en 2012. “Fue muy importante y fundamental para mi proceso de formación porque empieza una nueva era de mi conocimiento. Aprendí con uno de los más grandes y el que le da un cambio total al fútbol venezolano. Era una maestría estar con alguien así”, enfatizó.

El joven estratega también perteneció al cuerpo técnico de Marcos Mathías, luego de que este asumiera el banquillo en el Apertura 2014. Para él es un aprendizaje valioso haber tenido la experiencia de trabajar con un ex técnico de la Vinotinto y la mano derecha del ex seleccionador César Farías.

Sin embargo, considera que el estilo que trata de practicar todavía es un mito, pues intenta tomar extractos de esos conocimientos y plasmarlos, por lo que no tiene mayor tendencia al juego de mayor volumen ofensivo de la escuela Páez, ni al pragmático y táctico de Farías. Es eso lo que él asevera que le ha dado resultados en su trayectoria.

“No todo en el fútbol está inventado (…) Son situaciones de la vida real y momentos de decidir. Si le pego o le doy el pase. Además es determinación y capacidad de decisión. Luego está la técnica. Por lo tanto, Antonio Franco se considera un entrenador de ambas características obviamente, peor en busca de amoldar mi propio estilo”, explicó.

Por otro lado, reconoce los méritos de que le dieron resultado a Richard Páez, valorando más el hecho de que no todo fue lo futbolístico. “Fue la mentalidad que le cambió al jugador venezolano. Es allí en donde hay una transformación”, aseguró el entrenador.

Periodos interinos, llamados de salvación

A veces las oportunidades que se dan por circunstancias inesperadas son las mejores y una de ellas la tuvo el estratega al ser llamado dirigir a Mineros y debutar el 29 de marzo de 2015, en la fase de grupo de la Copa Libertadores.

 “Me tocó debutar en un partido internacional contra Cruzeiro, en Puerto Ordaz. Te podrás imaginar la ansiedad y expectativa que me podía generar el debut. No pude dormir dos días antes del partido, pero fue un juego extraordinario. Perdimos 2-0, aunque ellos no fueron más que nosotros”, expresó Franco.

A parte de iniciar su paso como entrenador de primera división en el torneo más importante de América, “Tony” enfrentó la dificultad de mantener a un equipo que estaba bajo de ánimos. Lo mismo le pasó en su llegada en octubre de 2015 al Carabobo FC, equipo en que disputo siete duelos, pero se mantuvo invicto.

“Aprendí muchas cosas de Páez y José Hernández en manejo de grupo. Y las dos veces que me ha tocado dirigir, ha sido en interinato. Es difícil poder llegar a una plantilla que estaba baja de motivación y con problemas interno. Por eso el manejo de camerino es algo esencial. Creo que ahí he tenido mucha virtud, de poder llevar al grupo humildemente a confiar en lo que pueden hacer ellos”, explicó.

Asimismo, añadió: “El fútbol no solo es de buenos jugadores. Es convencerlo que deben tener humildad y todos podemos sumar porque se presentan muchos tipos de situaciones,  saber manejarlo para decirle que todos son importantes”.

El estratega se considera amante de la lectura y practicante de los consejos que obtiene de ese hábito. Libros de fútbol y liderazgo son los que no pueden faltar su cuarto de estudio. El libro “Herr Pep”, del periodista  Martí Perarnau Grau, el cual trata de la experiencia Josep Guardiola en su primer año en Báyern Múnich, lo ayudó a descifrar algunas claves en el momento de volver estar con Carabobo FC.

El método que puso en práctica para estabilizar al equipo fue el adaptarse a los jugadores evaluando pensamientos y actitudes de cada uno. Franco supone un error cuando el entrenador llega a imponer cosas. De igual manera, prefiere tener un mayor tacto con el futbolista  y analizar los problemas desde una forma más humana, pero delimitándolo a la relación de trabajo.

“Carabobo tenía un equipo para pelear Copa Sudamericana y el torneo, pero estaba peleando el descenso. Llegas a una plantilla en dónde te piden que salves al equipo. Yo también me cree más expectativas de la que me estaban dando.  Retarlos creo que fue un error, porque si te piden un objetivo, tu lo cumples y si se da otro, bienvenido”

“El primer día que llegamos estaba la situación tensa y trato de hablar con la barra. También hablo con el grupo y analizamos que estaba pasando. Lo primero fue decirle a los jugadores el objetivo: muchachos esta no es una plantilla para estar en este puesto. Se lo creyeron y damos el primer paso firme. Es vital el trabajo en cancha como el que puedes hacer el motivacional con el jugador”.

“Yo no le rehúyo a la presión”

La sintonía de la filosofía entre el club y “Tony” fue lo que terminó de enviar al técnico al combinado capitalino. El Caracas FC, a pesar de ser el máximo campeón de Venezuela con 11 títulos, se ha consolidado en los últimos años como una organización que tiene la misión de exportación y formación de jugadores.

A esto se le añade que es una de las principales canteras de talento de Venezuela; sin embargo, esta no ha tenido mismo nivel en los últimos años. Por otro lado, los “Rojos del Ávila” no han conseguido un torneo corto desde 2010, cuando consiguieron su última estrella, situación que conlleva a algunos fanáticos a exigir títulos a la directiva.

Muchos hinchas no ven en Franco un hombre con experiencia capa de asumir la responsabilidad del equipo. A pesar de eso, él mismo reconoce que su juventud le puede pesar en contra, pero afirma que llega al club con la ilusión de cosechar éxitos.

“Todo proyecto debe ir de la mano con resultados. Pierdes cuatros o cinco partidos y ya no hay proyecto. Sabiendo, además, que esta es la institución más ganadora, pero los resultados tienen que venir de la mano con la formación y desarrollo. Yo no prometo títulos y no lo prometeré. Yo prometo trabajo esfuerzo y humillad para hacer las cosa”, explicó.

Él asegura que la plantilla actual está para ser campeona, pero lo primordial es trabajar, pues luego deriva en los resultados. “Quiero una filosofía e ideología. Yo comparto la del club. Es una cosa que debe ir de la mano: exportación de jugadores y resultados, pero entre la meta está quedar campeón y entrar a fase de grupo. Yo no le rehúyo a esa presión porque eso se convierte en motivación y ganas”, explicó.

Sin duda este es el desafío más grande que ha tenido el joven técnico, quien tendrá en sus manos la primera oportunidad de establecer un proyecto desde el principio, con situaciones a favor y en contra. Esto además lo valora como un trampolín, si logra a cosechar éxitos, en donde su principal anhelo, aparte de ser campeón, es  poder dirigir en el extranjero.

Un cuchillo de doble filo

Su llegada al Caracas es un cuchillo de doble filo. Por un lado tiene la responsabilidad de tratar con un equipo ganador y, por el otro, debe asumir un rol ante una plantilla, cuyo capitán, Miguel Mea Vitali es contemporáneo e incluso se enfrentaron como jugadores.

 “Podemos ser contemporáneos en las edades. El agarró un camino y yo otro. El dentro del ámbito futbolístico tiene la experiencia y es fundamental  para nosotros. Yo dentro de mi corta experiencia y preparación aportaré los conocimientos”, explicó.

“Tony” afirma que la experiencia y jerarquia no significa la obtención de titulos,  pues lo principal es que el jugador logre identificarse con el trabajo del entrenador . “Más allá de que pueda tener mucha o poca experiencia, hay que encajar en la filosofía. La experiencia no te garantiza que te va a dar título”, aseveró.

Por otro lado asegura que en el Caracas hay jugadores modelos que le gustaría tener, pues indica que las principales cualidades que quiere de un jugador es su fidelidad y entrega. “Yo no quiero a un Messi. Quiero en mi grupo de trabajo a un jugador fiel al compañero e institución. Que dé el máximo y haga el trabajo que corresponde. Que tú sientas la tranquilidad de que tu equipo tuvo actitud y ganas. Eso debe ser naturalidad del jugador. Pero siempre debe estar dispuesto a dar el máximo”, explicó.

De la misma manera, el entrenador no permite la falta de disposición, aseverando que esa es una de las cosas que no él no va a negociar.