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Ángel encontró la receta para esquivar la violencia

 Wilker Ángel tiene tres goles anotados en el torneo Clausura | Cortesía Deportivo Táchira

Wilker Ángel tiene tres goles anotados en el torneo Clausura | Cortesía Deportivo Táchira

El central de Táchira salió de uno de los barrios más peligrosos de Valera para triunfar en el Táchira. Hoy recibe a Atlético Venezuela

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Dos goles contra Petare y otro más contra Tucanes han hecho de Wilker Ángel la figura del Táchira. Una sorpresa que, dentro de un club que hizo una gran apuesta económica para esta temporada, su goleador sea un central de apenas 20 años de edad. “Soy un afortunado de poder jugar al fútbol”, ha repetido el zaguero. Quienes le conocen entienden que la frase tiene un trasfondo. Tras criarse en uno de los barrios más peligrosos de Valera, Ángel tuvo que mantenerse firme ante las tentaciones de su círculo social para quedarse en el carril del fútbol, el que le ha llevado a ser la estrella del Táchira que hoy recibe al Atlético Venezuela (5:00 pm).

“Si yo hubiera seguido los pasos de mi hermano quizás estuviera también jugando”, cuenta el hermano mayor de Wilker, William Ángel. Todos crecieron en el barrio El Milagro, “una zona roja de toda la vida”, como la describe Ofidia, la madre del jugador. De padre maratonista y madre voleibolista, los tres hermanos Ángel estuvieron desde temprano cerca del deporte.

“Desde que empezó a caminar ya tenía una pelota”, recordó su madre. La pelota normalmente era de William o de Winston, sus dos hermanos mayores, a quienes acompañaba a los entrenamientos en la Escuela Don Bosco pese a que estos eran cinco y seis años mayores. Tras celebrar su cuarto cumpleaños, Wilker entró oficialmente a entrenar y comenzó a forjar su propia historia.

Superación

“Por la crianza de nuestros padres fue que evitamos caer en las drogas o el alcohol. Siempre estábamos en nuestras clases y el fútbol era para desahogarnos”, recordó su hermano William.

A los pocos años, Wilker comenzó a asistir a competencias representando a Trujillo. Tras regresar de alguna de esas competencias debía dormir en casa de algún compañero para evitar transitar de noche por su sector. “Desde pequeño fue muy independiente por eso”, explicó Ofidia. Entre autobuses y concentraciones, el zaguero desarrolló el hábito de la lectura, explicó Fabiola Marín, su novia y quien en unos meses dará a luz a su primer hijo.

Profesional

En esas competencias Ángel era un delantero alto, con más técnica de lo acostumbrado. El tiempo lo hizo ir retrocediendo hasta que llegó a primera división con 16 años ya reconvertido en central. Debutó con Trujillanos en Maracaibo, anotándole al Zulia un gol del que sus padres se enteraron al salir de una misa.

Antes de cumplir los 18 años de edad, reunió a su familia y les mostró la oferta de Táchira. “Esto es lo mío, quiero que me apoyen”, le dijo a Ofidia. La madre, con el corazón roto por ver partir a su hijo más pequeño aceptó.

“No fue fácil salir de ese barrio –recordó William-, dejamos cosas de la mala vida. Las cosas siempre fueron difíciles, mamá era la que trabajaba y nos mantenía pero Wilker vio que tenía una posibilidad en el fútbol y la aprovechó”. Hoy sus goles son los que sostienen a su familia, que sigue viviendo en Valera pero ya no en El Milagro. El Ángel que ilumina a Táchira también ha podido sacar adelante a su gente.