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Alexander Kristoff sale por la puerta grande en la prueba Nimes del Tour

El noruego Alexander Kristoff ganó la etapa 15 de Tour de Francia / EFE

El noruego Alexander Kristoff ganó la etapa 15 de Tour de Francia / EFE

El italiano Vincenzo Nibali mantiene el liderato en la clasificación general

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El noruego Alexander Kristoff, del equipo Katusha salió por la puerta grande en la ciudad taurina de Nimes, donde remató al esprint una faena que le otorgó su segundo triunfo en el Tour, en una jornada rápida (45 kms/hora), previa al día de descanso que mantuvo al italiano Vincenzo Nibali (Astana) como dueño del maillot amarillo.

Triunfo agónico para el ciclista de Oslo, de 27 años, después de evitar una encerrona de André Greipel, que le desplazó hacia las vallas, y progresar como un cohete para imponerse por delante del australiano Heinrich Haussler (Iam) y del eterno segundón, el eslovaco Peter Sagan (Cannondale).

Todo el grupo de "guepardos" acabó con la ilusión de Jack Bauer a escasos 50 metros de la raya, después de que el neozelandés estuviera escapado desde el kilómetro uno de la decimoquinta etapa entre Tallard y Nimes, que constaba de 222. El ciclista del Garmin se vio privado del sueño de su vida por una marabunta que no entiende de sentimientos. En el Tour nadie regala nada.

Lágrimas de pena y rabia de Bauer, inconsolable. Cara de resignación en Sagan, que no encuentra la manera de llevarse una etapa a la boca, y de felicidad en Kristoff, quien ya saboreó la gloria en la jornada de Saint Etienne.

En la etapa, los favoritos sin novedad. Todos entraron en el mismo tiempo. Nibali viste de amarillo perenne, vive de manera placentera su Tour, mientras sus rivales se pelean por los otros dos escalones del podio. El "Tiburón" llegará a la deseada jornada de descanso con una buena renta de 4:37 minutos sobre Alejandro Valverde, su rival más próximo ante la inminente llegada de los Pirineos.

Pero el español, de 34 años, que parece haber dejado por imposible al italiano, deberá librar su guerra contra los rebeldes franceses Romain Bardet y Thibaut Pinot, a quienes aventaja en 13 y 29 segundos, son perder la marca del americano Tejay Van Garderen, que lo tiene a un minuto.

El viento y la tormenta anunciada por la previsión meteorológica eran las principales dificultades en el viaje hasta Nimes, ya en el sur de Francia, punto de paso entre Alpes y Pirineos. Una llamada a los esprinters, que no faltaron a la cita, aunque para ello hubo que vivir un final que hubiera firmado Agatha Christie en alguna de sus novelas de intriga.

La escapada la iniciaron nada más bajarse la bandera el tetracampeón de Suiza, Martin Elmiger (Iam), de 35 años, un corredor que acumula 550 kilómetros en escapadas, y el neozelandés Jack Bauer (Garmin).

Nadie podía imaginarse que la alianza iba a durar hasta bien entrada la recta de meta, a un paso de la raya, pero la lógica, el pronóstico, se presentó como la lluvia torrencial durante el recorrido, en el momento menos esperado.

Los dos fugitivos fueron solidarios y no regatearon una pedalada con tal de soñar con un triunfo en el Tour. Llegaron a tener 8 minutos de ventaja, pero en cuanto empezaron los movimientos atrás la diferencia menguó de manera considerable.

El viento aceleró al pelotón, nervioso por el viento lateral y la posibilidad de cortes por abanicos, pero la caza no se materializaba. El Giant Shimano de Kittel y el Lotto de Greipel tomaron cartas en el asunto según se acercaba la meta, aunque fue el alemán Tony Martin (Omega) quien destrozó con sus acelerones cualquier tipo de control.

Un final anárquico, peligroso, con el suelo mojado y muchos intereses por discutir. Elmiger y Bauer, con un puñado de segundos ya estaban en las calles de Nimes, a tope, entregados. Pasaron la bandera de último kilómetro con apenas 13 segundos. Aún soñaban. Nadie había lanzado el esprint todavía.

Todo cambió en un suspiro. Lo que tardó Kristoff en remontar desde lejos, sortear la maniobra de Greipel y zamparse a Bauer, un héroe sin recompensa después de una súper escapada. Por 50 metros, después de 221,95 kilómetros de fuga.

Gran tarde del ciclista noruego en Nimes, en tarde soleada después del apagón de la tormenta, cerca del anfiteatro romano de la localidad taurina que será sede de la salida de la Vuelta en 2017. Aquí todavía se recuerda la histórica corrida en 2012 en la que José Tomás, de pizarra y oro, corto 11 orejas y 1 rabo en su enfrentamiento con 6 morlacos.

El diestro de Galapagar, muy aficionado al ciclismo, salió a hombros por la "Puerta de los Cónsules". Kristoff, ganador de la Milán San Remo y bronce olímpico, alzó los brazos aclamado por la meta grande del Tour. Por segunda vez. Ovación.