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Alberto Bastardo se siente en deuda con los Tiburones y sus aficionados

Bastardo va a su segunda campaña con los salados  / Leonardo Noguera

Bastardo va a su segunda campaña con los salados / Leonardo Noguera

El antiguo as de los Bravos asoma como abridor de La Guaira y aspira a conseguir un contrato que le devuelva al beisbol del norte

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Alberto Bastardo ya había pasado por eso. Fue cambiado por los Tigres a los Caribes cuando apenas tenía 20 años de edad. Y a los 24, en plena campaña 2008-2009, fue enviado por la tribu a los Bravos.

La experiencia, sin embargo, no le sirvió de mucho. Algo inesperado, dice, sucedió con él cuando llegó a los Tiburones, antes de la pasada temporada.

“Nunca había lanzado en un equipo tan importante, con tantos fanáticos”, admitió el zurdo. “Fue un año bastante difícil, porque sentí la presión y nunca pude encontrar mi ritmo, hasta que me pasaron al bullpen”.

Es toda una confesión. Bastardo fue adquirido por los escualos con la esperanza de tenerle como puntal de la rotación. Tuvo varios papeles con sus tres primeras divisas, pero brilló especialmente en la 2009-2010, cuando fue candidato a Pitcher del Año con Margarita.

El manager Marco Davalillo le tuvo paciencia. Abrió 10 veces, antes de ser convertido en apagafuegos. Dejó 7.38 de efectividad en la ronda eliminatoria.

Ese serpentinero es el que hoy intenta un regreso a las primeras planas, mientras practica con los salados en el estadio Universitario. Y de acuerdo con lo que ha trascendido de los entrenamientos, de nuevo asoma como una opción para abrir encuentros.

“Esta es la temporada más importante de todas para mí”, exclamó el maracayero, que en abril cumplió 28 años de edad y está a la búsqueda de un contrato en el beisbol organizado. “Quiero demostrarle al equipo y a la fanaticada que puedo hacer el trabajo. Es un reto grande”.

Año sabático

Bastardo viene de tomarse un año sabático. Tenía contrato con los Marlins de Miami, pero fue devuelto del spring training antes de soltar una pelota.

“No sé cuál fue la razón, pero ni siquiera me dieron ‘release’, simplemente revocaron mi contrato”, explicó el aragüeño. “Estuve en Valencia desde marzo. Como no conseguí plantel, me quedé trabajando con un preparador físico”.

El jugador aseguró que nunca se había alistado con tanta conciencia como en esos meses que permaneció en casa.

“Trabajé muy duro”, aseveró. “Y lo más importante es que estoy saludable. Puedo tirar sin problemas mi recta, el cambio y el slider”.

Los Tiburones todavía necesitan un puntal venezolano para la rotación. Paolo Espino, Vianney Mayo, Kender Villegas y Yorman Landa abrieron juegos el año pasado, pero ninguno tiene número puesto en la 2012-2013. No abundan los obstáculos para Bastardo, si puede dar un paso al frente.

“Lo que más me gusta es abrir”, admitió. “Pero no importa el rol, estoy contento de tener el chance de poder ayudar”.

Vaivenes

Alberto Bastardo abrió los ojos de todos en aquella temporada con los Bravos, la 2009-2010. Entonces terminó invicto, con un balance de 4-0, y en 52 episodios sólo entregó 15 boletos. Tuvo un WHIP de 1.15 y 2.77 de efectividad. Sacó votos para el Pitcher del Año, con mucha justificación. La siguiente zafra, sin embargo, fue difícil, desmejoró a 5.82 y fue enviado a los Tiburones, donde tampoco pudo recuperar el dominio de otrora. En los playoffs, sin embargo, tuvo un regreso al pasado. Ya convertido en relevista por el manager Marco Davalillo, actuó en cuatro partidos y no permitió rayitas, incluyendo tres presentaciones en la final.