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Babe Ruth comenzó su carrera con un blanqueo hace 100 años

Más de dos millones de personas han concurrido a la exhibición, que cuenta con la asociación de Newseum, el museo interactivo localizado en Washington, D.C. Nathaniel Fein ganó el Pulitzer en 1949 por la foto "Babe Ruth Bows Out", publicada por el Herald Tribune de Nueva York al año siguiente de la muerte del beisbolista | Foto: Nathaniel Fein

Ruth brilló con Boston como lanzador y se consagró con Nueva York como bateador | Foto: Nathaniel Fein

El 22 de abril de 1914 debutó el Bambino en la pelota profesional, como pitcher de ligas menores

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Antes de ser el rey del jonrón, mucho antes de ser el más icónico entre todos los jugadores de beisbol del planeta, Babe Ruth fue lanzador y soñó con llegar a las grandes ligas.

Un 22 de abril, hace exactamente 100 años, el hombre que cambió para siempre el deporte de los diamantes debutó en el campo profesional.

Ruth tenía 19 años de edad cuando hizo su estreno con un equipo de ligas menores, Baltimore, que por entonces formaba parte de la Liga Internacional, un circuito de desarrollo.

Hoy Baltimore tiene una plaza en las mayores, la Liga Internacional es uno de los circuitos de triple A y el toletero zurdo es una estrella de la cultura pop estadounidense, gracias a su despliegue con el madero con los Yanquis de Nueva York y su pintoresca personalidad.

Ruth vio la luz precisamente en Baltimore, en 1895. Su casa natal, actualmente un museo en su memoria, queda a unos pocos pasos de Candem Yard, donde tienen su sede los Orioles. Pero su carrera en la gran carpa transcurrió lejos de la urbe donde comenzó a jugar, entre Boston y Nueva York.

Fue bautizado en la pila cristiana como George Herman. Sus compañeros le apodaron Babe. El público y la prensa le llamó “el Bambino” y también “el Sultán de Swat”.

Ruth firmó como lanzador y su primer juego en el beisbol profesional ocurrió como pitcher abridor, ese 22 de abril de 1914. Se midió con la toletería del Buffalo y se fue a casa con un blanqueo de seis hits.

Quiso la casualidad que el segundo hombre al que enfrentó fuera Joe McCarthy, quien sería su manager con los Yanquis durante 17 campañas, años después.

Esa tarde de su inicio también hizo swing por primera vez ante serpentineros rentados. Largó dos hits.

Pitcher y bateador. Ruth fue uno de los mejores monticulistas de su tiempo, una vez su contrato fue comprado por los Medias Rojas, unas semanas luego de este debut.

Entre 1914 y 1919 tuvo dos temporadas sobre 20 victorias y en 1916 fue líder de la Americana con 9 blanqueos y 1.75 de efectividad. De por vida dejó una brillante foja de 94-46 y 2.28 en promedio de carreras limpias.

Fue como bateador, sin embargo, como bruñó su placa en el Salón de la Fama de Cooperstown. Vendido a los Yanquis y convertido en outfielder a tiempo completo, se ganó la fama que le acompaña hasta hoy, más de medio siglo después de su muerte.

Se retiró con 714 jonrones y 2.214 impulsadas, récords hasta la aparición de Hank Aaron, seis décadas después.

Puso un average de .342, un slugging de .690, un OPS de 1.164 y un OPS ajustado de 206, cifras, las tres últimas, que se mantienen en lo más alto del escalafón de todos los tiempos.

El primer Yankee Stadium, inaugurado en 1923, fue apodado con justicia “La casa que construyó Babe Ruth”. Cambió de tan drástico modo el beisbol, por entonces un juego de estrategias y bases robadas, que todavía hoy se le recuerda con uno de los sinónimos de su batazo predilecto, el cuadrangular, llamado “bambinazo” en su honor.

Esa leyenda que terminó su ciclo activo en Boston (con los Bravos), en 1935, a los 40 años de edad; ese fulgurante ascenso a la fama y a los corazones de millones de aficionados cumple 100 años de existencia precisamente este 22 de abril.










iserrano@el-nacional.com