• Caracas (Venezuela)

Demetrio Boersner

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El discurso de Nottingham: Socialismo antichavista

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Dan Gallin es una figura señera en el movimiento obrero mundial. Fue secretario general de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA) desde 1968 hasta 1997, y durante esos 29 años actuó como principal promotor doctrinario y práctico de la internacionalización del sindicalismo democrático, con independencia de injerencias ya sea de la CIA o del KGB.

Con el sencillo argumento de que la transnacionalización o globalización del gran capital debe tener por contrapeso una internacionalización combativa del poder laboral, Gallin despertó el entusiasmo de millones de trabajadores del mundo, sobre todo en América Latina, incluida Venezuela.  En los años setenta, la UITA bajo su conducción militante libró batallas internacionales (con huelgas de solidaridad en muchos países) contra empresas transnacionales violadoras de derechos humanos, y en particular logró doblegar a la mayor productora mundial de bebida gaseosa con motivo de la conducta criminal de una de sus sucursales. Tras su jubilación de la UITA, Dan Gallin creó la influyente organización de intercomunicación y formación sindical internacional Global Labour Institute con sede en Ginebra, Suiza. Con Dan y su familia me une, desde hace 61 años, una amistad fraterna.

El día 7 de marzo del presente año, en la Universidad de Nottingham,  Inglaterra, Gallin ofreció un memorable discurso durante un seminario titulado Nacionalismo e Internacionalismo Obrero hasta 1945. En forma rigurosa y bien documentada defendió las tesis fundamentales de un internacionalismo obrero que ha sido pregonado por los grandes pensadores socialistas desde el siglo XIX hasta nuestros días, en previsión del hecho de que, puesto que el capitalismo globaliza el quehacer de la humanidad entera, la solidaridad internacional de los trabajadores no solo es necesaria sino que también debería surgir como producto natural de una economía que trasciende cada vez más las fronteras nacionales. Una vez tras otra los nacionalismos, anclados en mentalidades tradicionalistas y azuzados por intereses hegemónicos, han actuado negativamente para romper la natural solidaridad de los pueblos laboriosos, y Gallin detalló los tremendos daños que ello ha causado: Primera y Segunda Guerra Mundial, fraccionamiento del movimiento sindical entre bloques estratégicos antagónicos, y en estos últimos tiempos la infausta iniciativa de la Unión Europea de fraccionar y regionalizar la Internacional de los sindicatos libres. 

Al mismo tiempo, Gallin denunció el efecto ponzoñoso que ha tenido sobre la unidad internacional de los trabajadores y pueblos, durante los pasados 70 años, el nacionalismo exacerbado de tiranuelos del Tercer Mundo que, en nombre de un pretendido “socialismo” antiimperial, volcaron a sus propios pueblos en contra de los de otros países y aprovecharon la división  resultante para someter a los trabajadores a la explotación por burguesías burocráticas nativas, aun más brutales que las transnacionales.

En ese sentido, Dan Gallin ha expresado en varias oportunidades (aunque no lo mencionó en este discurso de Nottingham) su vehemente repudio al caudillismo de Hugo Chávez y al chavismo como fenómeno político. No desde la derecha sino desde una izquierda democrática radical, se ha enfrentado en múltiples ocasiones a los muchos ilusos, ingenuos o tarifados, que hasta ahora sobreviven en el mundo de la lucha social con la falsa creencia de que el chavismo (por su mera vocinglería seudo “socialista” y “antiimperial”) es de algún modo “progresista”, no obstante su boliburguesía corrupta y el delirante culto a la persona del caudillo.

La voz de Dan Gallin y otros como él, que son socialistas de izquierda (pero antiestalinistas), es reconfortante para quienes sabemos que el antichavismo no es una causa “derechista” sino liberadora y popular.

 

demboers@gmail.com