• Caracas (Venezuela)

Demetrio Boersner

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El debate futuro

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(En Memoria de Heinz Sonntag)

Después de las protestas estudiantiles mundiales ocurridas en los años 1968 y 1969, los altos estrategas de la Guerra Fría diseñaron, y ejecutaron exitosamente, una vasta “reforma” de los programas docentes de todo el Occidente y sus dependencias, eliminando o reduciendo la enseñanza de la Historia y de las teorías sociales, y poniendo en duda la vigencia de la polaridad “derecha-izquierda”. Su propósito era el de desacreditar todo impulso utópico y hacer prevalecer un pragmatismo conformista. Uno de los principales agentes coordinadores de esa estrategia fue el escritor francés Jean-François Revel, autor del libro Ni Marx ni Jesús.

Durante la década de los años 1970, esa negación de la reflexión profunda sobre la dinámica social fue corroyendo lentamente los programas de Estudios Sociales del mundo occidental, y esa tendencia se acentuó aún más a partir de 1980, cuando la crisis práctica del sistema “keynesiano” abrió la compuerta a la contrarrevolución conservadora mundial liderada por Thatcher y Reagan. A lo largo de los años 1990 se mantuvo el predominio del espíritu negador de la vigencia de contradicciones sociales de raigambre histórica.

Por el año 2000 resurgió finalmente una marea de impulsos políticos y doctrinarios contraria al conformismo neoliberal y tendiente a reafirmar la validez del pensamiento estructural para la solución de los problemas del desarrollo. Este resurgimiento tuvo por base territorial a la América Latina, y se manifestó en dos vertientes: la una positiva, inteligente y liberadora, representada por los ensayos social-democráticos de países como Uruguay y Brasil, y la otra negativa, primitiva y opresora, plasmada en el fracasado experimento chavista.

Trágicamente, antes de la toma del poder por Chávez quien asestó golpes mortales al estudio serio e inteligente de la sociedad y de sus posibles vías de humanización, Venezuela había sido precisamente uno de los países más activos y avanzados en ese dominio. La Universidad Central de Venezuela nunca se dejó arrollar por la oleada pragmatista-conformista arriba mencionada y descrita. En esa resistencia intelectual jugó un papel destacado nuestro amigo, colega y compañero Heinz Rudolf Sonntag, sociólogo alemán fogueado en la revolución universitaria europea de finales de los sesenta, y brillante intelectual de pensamiento radical a la vez que disciplinado y profundo. Llegó a Venezuela y la abrazó como su nueva patria, con hondo fervor, en el año 1968. Como profesor de la Escuela de Sociología de la UCV e investigador y director del Centro de Estudios del Desarrollo, jugó un papel fundamental en el rescate y la reafirmación de una Ciencia Social integral en la cual confluyen diversas disciplinas. Rescató la importancia de la Historia y de la teoría social y resistió a innovaciones pragmatistas provenientes del Norte.

Cuando Hugo Chávez implantó su régimen populista militarista, Heinz Sonntag tuvo una inmediata reacción de rechazo. Para este socialista democrático (más a la izquierda que la socialdemocracia oficial), que de niño vivió la transición alemana del nazismo a la libertad, el chavismo traía un inconfundible tufo fascista. Heinz lo husmeó y lo reveló desde el principio. Al igual que otros de la izquierda democrática venezolana, aceptó ser vilipendiado como “ultraderechista” (y peor) por la chusma oficialista. Contribuyó a fundar y a orientar el Observatorio Hannah Arendt, y aclaró incesantemente que el totalitarismo es incompatible con cualquier liberación o empoderamiento popular.

Heinz murió hace pocos días, a los 75 años de edad. Su espíritu vive. Nos inspirará cuando, ya superada la pesadilla chavista, Venezuela pueda retomar el debate esencial entre la derecha y una izquierda liberada de perversiones stalino-fascistas.

demboers@gmail.com