• Caracas (Venezuela)

Demetrio Boersner

Al instante

Unidad y coraje

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Se acelera el desmoronamiento del régimen autoritario venezolano por efecto de su incapacidad administrativa, su corrupción, y su política económica autodestructiva, que liquidó al sector privado sin crear un sector público o social capaz de remplazarlo. Por la creciente parálisis de la producción interna, la fuga de divisas y la inflación galopante, el país ha llegado a un nivel de desabastecimiento crítico y al colapso hasta de las “misiones” asistencialistas, todo lo cual comienza a traducirse en protestas incontrolables de un pueblo airado y desesperado.

Ante este panorama, el régimen ya no tiene siquiera la posibilidad del recurso a una mayor estalinización con represión más total y un racionamiento más drástico de los bienes de consumo. No solo le faltan  los recursos y la habilidad para ello, sino también se enfrenta a una reprobación cada vez más firme del entorno exterior, y ya no puede contar siquiera con la ayuda experta de represores cubanos, ya que el gobierno de La Habana ha escogido el encomiable rumbo de la reforma y la reconciliación con el mundo liberal. Por ello, nunca antes ha sido tan prometedor el ambiente para una oposición democrática decidida a andar con espíritu unitario y con coraje hacia la conquista del poder, principalmente por la vía electoral.

El indudable éxito de las primarias de la MUD, celebradas el 17 de mayo en algunas circunscripciones con la participación de más de 640.000 electores, fortalece grandemente la probabilidad de un contundente triunfo de los demócratas en las elecciones parlamentarias de fines del presente año. La alta participación en las primarias despeja la tesis pesimista, o patrocinada por el chavismo, de que el pueblo, si bien repudia la mala gestión del gobierno, no por ello estaría dispuesto a dar su voto a los opositores. El cuadro actual más bien hace pensar que la unidad democrática podría triunfar por mayoría arrolladora, aunque solo fuere por el imperioso anhelo popular de castigar al régimen indigno.

Pero la victoria de la oposición podría quedar frustrada si no se fortalece y se mantiene su unidad, con la superación de ambiciones o resentimientos personales. A estas alturas no son excusables ni los radicales de derecha que desde el confort del “exilio” denigran a quienes luchan dentro del país, predican la abstención y propagan ilusiones golpistas, ni tampoco los divisionistas que, por motivos inconfesables o por rencores mezquinos, atacan a la MUD y los partidos políticos que la integran, y pregonan “terceras alternativas” que no tienen ningún asidero en una realidad obviamente bipolar. 

Por otra parte, es importante que la MUD no se deje ilusionar por sus comienzos de éxito electoral hasta el punto de olvidar que no estamos en democracia sino bajo la férula de una “dictadura del siglo XXI” que oculta su naturaleza despótica bajo una fachada de formalismos leguleyos. Ante un régimen que amenaza con eliminar los cuadernos de votación y que de día en día inventa nuevas “sorpresas” para desconcertar a la ciudadanía, los demócratas deben evitar cualquier “electoralismo” excluyente y recordar que toda liberación requiere un pueblo alerta y capaz de movilizarse eficazmente en defensa de sus derechos.

 

demboers@gmail.com