• Caracas (Venezuela)

Danilo Arbilla

Al instante

Cuando desate el paquete

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Con respecto a Argentina hay que ir despacio. Lo tendrá que hacer incluso el flamante presidente electo Mauricio Macri, quien asumirá la primera magistratura el próximo 10 de diciembre.

Meterse en previsiones y pronósticos es ingresar en terreno cenagoso. Si no que lo digan los encuestadores que erraron, y feo, en las elecciones generales del 25 de octubre pasado y volvieron a errar, no tan feo, en esta segunda vuelta. Acertaron con el ganador, pero no con los porcentajes: le daban una diferencia de 5 a 10 puntos a Macri y finalmente este le ganó al oficialista Daniel Scioli por una diferencia de 2,8 puntos porcentuales.

Hay que limitarse a lo que verdaderamente hay y a lo concreto y probado, y ello paso a paso.

Sí es un hecho que la mayoría de los argentinos votaron contra el kirchnerismo y su jefa Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Y así fue el 25 de octubre y este domingo 22 de noviembre.

Los argentinos querían un cambio. Primero que nada acabar con el autoritarismo, la soberbia, la prepotencia y la corrupción. Y ese, aparentemente, no solo fue uno de los propósitos de los votantes de Macri, sino que lo fue también de una buena parte de los votantes de Scioli, a quien veían como una vía más disimulada pero quizás aún  más efectiva para lograr ese fin.

El hecho es que lo consiguieron y le han dicho fuera a CFK y sus adláteres, al tiempo que le dan la bienvenida a Macri, considerándolo la mejor opción para encarar el cambio y corregir tantas desprolijidades.

Para empezar, no son pocos, y no solo por revanchismo, los que esperan que con Macri también ahora haya “verdad y justicia” y los corruptos del régimen saliente sean castigados.

Macri ha advertido que el cambio no puede detenerse en revanchas o rendiciones de cuentas, pero después aclaró que se refería al estilo de hacer política y que ello no implicaba aceptar la impunidad. Así como todos los de mi gobierno estarán siempre a disposición de la justicia, lo mismo ocurre para el resto, dijo. No habrá impunidad para nadie –ni ahora ni con respecto al pasado– y la justicia actuará con total autonomía y libertad, sentenció.

Será una batalla dura. CFK aun si no consiguiera ser la jefa de la oposición peronista, mantendrá su poder en ciertos sectores, los más radicales –La Cámpora, Las madres...– y jugará a ser víctima y perseguida. Contará, asimismo, con cientos de militantes que le responden, bien colocados en el aparato del Estado, como blindaje propio y para sembrarle el camino de alambres de púa al nuevo mandatario. Deja mucha de su gente en puestos claves, incluso dentro del Poder Judicial que es el que  tendrá la responsabilidad y deber de investigar.

Macri, además, como lo anunció en su campaña y lo ratificó en su primera conferencia de prensa, tiene como prioridades combatir el narcotráfico, la inseguridad, la pobreza extrema (entre 28% y 30% de la población) y atacar la inflación, normalizar el régimen cambiario y conseguir una racionalización tributaria. En el campo económico tiene claro hacia dónde ir, pero, como él mismo admitió, no tiene muy claro aún dónde está parado. Qué es lo que le dejan.

Nadie conoce las cifras reales, ni el nivel de reservas y lo que se debe, lo que hay que pagar de inmediato y lo que se recauda ni lo que se distribuye como dádiva, como subsidios electoralistas y a “empresarios” amigos.

Es muy probable que el equipo de gobierno del nuevo mandatario tenga más datos de cómo funcionan las mafias organizadas que del estado de situación de la Argentina, de la que se deberán hacer cargo en dos semanas.

El kirchnerimo, al igual que todos los regímenes bolivarianos del continente, ha actuado con estricto secreto y ha tratado de tener siempre todo bien atado para su manejo desde el gobierno y para sabotear los cambios democráticos que se reclaman y en casos como el de ahora en Argentina, le imponen.

Macri fue preguntado por los periodistas sobre las medidas específicas que tomará en el campo económico y él se refirió a lo que cree que hay que hacer pero, precisó, ello también dependerá de lo que encuentren, de cuál es la realidad y cuáles los números.

Por ahora, ni él puede saber lo que va a pasar y lo que hay que hacer. Recién ha comenzado a desatar paquetes. Los paquetes que 12 años de kirchnerismo le dejan a él y a todos los argentinos.