• Caracas (Venezuela)

Danilo Arbilla

Al instante

Respetará los resultados, dice

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¡Albricias! ¡Enhorabuena!

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado que respetará los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

¿Y por qué tantos festejo? se preguntará la gente. Eso es lo normal en una democracia. Esta previsto por la constitución y las leyes, y no es necesario que ninguna  “autoridad” ratifique lo que ya está dispuesto.

¿O no?

Ocurre que hay antecedentes que dejan bastante que desear sobre el “manejo chavista” de las elecciones y sus resultados y además, Maduro, hace tan solo unos días dio a entender que no haría caso a lo que dijeran las urnas . Luego, es cierto,  aclaró un poco: se ve que alguien le advirtió que se adelantó, que tendría que haber sido más cuidadoso o disimulado. Quizás solo fue el producto de sus propios entreveros mentales y raras  visiones (pajaricos y reflejo de imágenes). 

El hecho es que ahora Maduro acaba de afirmar que será respetuoso del dictamen ciudadano.

No se le cree mucho y se piensa que ese “respeto” democrático es porque ya tiene “asegurado” el triunfo. Mucha gente  en serio asegura que habrá fraude.

Hace unos días una media docena de eurodiputados reclamaron una presencia de la Unión Europea en las elecciones. Los legisladores europeos visitaron Caracas y advirtieron sobre “ventajismo gubernamental”,“desigualdad” y uso a favor del oficialismo de los medios y aparato del estado. Si es así, ya eso configura fraude. Corresponde aclarar que los visitantes solo se entrevistaron con  opositores, analistas y ONG; ninguna autoridad ni representante del gobierno aceptó recibirlos.

La cuestión es que el gobierno chavista no permite observadores ni veedores. Ni la OEA, ni la ONU, ni la UE, y muchos menos delegaciones parlamentarias, de organismos dedicados al tema electoral, o de representantes de ONG, de donde sean  o  vengan. Y eso le quita credibilidad al gobierno y a Maduro y sus rodeadores, y le da fundamento, por ejemplo, a la afirmación del Nobel Mario Vargas Llosa, quien afirma que habrá fraude.

Maduro admite sí una misión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Pero más como compañeros –que hacen un poco la vista gorda - que como veedores u observadores.

Sin embargo, como que la Unasur se ha rebelado y hubo mucha discusión entre los cancilleres respecto al tema. Hasta la propia oposición venezolana ha depositado alguna confianza en estos observadores de la Unasur y piensa que no será una “ mascarada” ni vendrán a hacer “ de comparsa”, al chavismo. (Como sucedió en el pasado, les faltó decir).

Parecería que el tema  fue muy debatido en la unión, y ahora no se quiere aparecer como “cómplice” de nada. Nadie, ni países ni personalidades, quiere quedar “comprometido” .La posición de las autoridades electorales brasileñas renuentes a ser parte de cualquier malentendido – hoy los brasileños tienen demasiado barullo y ruidos de fraude adentro como para complicarse también afuera- ha incidido en todo ello. También ha pesado la posición de Uruguay cuya Corte Electoral preside el Consejo Electoral de la Unasur. Además, la línea de la Cancillería uruguaya  con Tabaré Vázquez  en la presidencia ha variado respecto a la  muy bolivariana que tenia el gobierno de José Pepe Mujica y su canciller  Luis Almagro. 

Lo que son las cosas: hoy Almagro, secretario General de la OEA, es vituperado duramente por el chavismo, por haberse atrevido a proponer una misión observadora de la organización continental en las elecciones en cuestión.

En fin, por muy respetuoso que se autoproclame el contradictorio Maduro, se dan una serie de hechos y circunstancias que hacen  que casi todo el mundo mire con mucha desconfianza el desenlace final de las parlamentarias venezolanas.