• Caracas (Venezuela)

Daniel Lansberg Rodríguez

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Daniel Lansberg Rodríguez

Las hormigas de la OPEP y la cigarra bolivariana

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A través de los milenios, las fábulas de Esopo –según Aristóteles, un esclavo griego del siglo sexto AC-- han ofrecido importantes enseñanzas morales a generaciones de jóvenes. Entre las más conocidas de estas historias está la fábula de la cigarra y la hormiga, la cual ofrece una crucial lección acerca de las virtudes del trabajo duro y la planificación para el futuro. Este es un mensaje particularmente relevante para Venezuela en este momento.

La fábula se refiere a un saltamontes que ha pasado los meses cálidos cantando, mientras la hormiga ha trabajado incesantemente para almacenar comida para el invierno. Cuando llegó el invierno, el saltamontes se estaba muriendo de hambre y fue a la casa de la hormiga para pedirle comida. La hormiga le pregunta que hacía cantado durante todo el verano, y de tal manera quedo reprendido por su ociosidad.

¿Qué hacías durante el verano?: le preguntó a la pedigüeña.

“Día y noche a quien me encontraba, le cantaba; no te disgustes.”

¿Le cantabas? Me alegro. ¡Pues bien, baila ahora! 

 La cigarra y la hormiga, Esopo

Este gobierno, tras años de gastos irresponsable sin importarle un bledo las probables consecuencias, ahora se encuentra sumido en una crisis de liquidez, sin precedentes en los tiempos modernos. Sin ahorros, y socavados por una interminable lista de pasivos que los abruman, la abrupta caída del precio internacional del petróleo les ha tocado en un momento especialmente inconveniente. En vez de cortar gastos, y esa manada de subsidios y regalos irresponsables que lo sostienen –cada vez menos-- en sus fuentes de apoyo popular e internacional, ahora buscan que la OPEP sea su salvación. Suplican, como mendigos impenitentes que el cartel, recorte la producción actual, una iniciativa que ha generado poco apoyo entre los países petroleros, y a la cual se oponen los sauditas y los kuwaitíes entre otros.

Recortar la producción petrolera de la OPEP, afianzaría la caída actual de precios a través de la disminución de la oferta, permitiendo de esta manera mantener el flujo de petrodólares hacia nuestras agotadas arcas nacionales. Puede que esto tenga cierto sentido a corto plazo, pero cortar producción también trae un alto nivel de riesgos para los países petroleros el día de mañana.. Altos precios en el mercado de crudo internacional tienden fuertemente a incentivar el desarrollo de suministros alternativos en países no pertenecientes al cartel, así como el desarrollo de nuevas tecnologías que reducirán a largo plazo el valor de ese precioso liquido.

Claramente para un país como Venezuela, donde un gobierno en la lona esta luchando por su sobrevivencia, pagando bonos con reservas nacionales para ganar tiempo mientras que una administración parapléjica busca postergar reformas necesarias, dichas consideraciones respecto a un futuro distante tienden quedar olvidadas. Sin embargo, para la mayoría de los países de la OPEP, cuyos gobiernos si han acopiado cuidadosamente amplios fondos durante los últimos años de bonanza petrolera, siguen teniendo una gran importancia.

Durante mi niñez, cuando mis padres me contaron la historia de la cigarra y la hormiga, me ablandaron un poco el final. Después de unos cuantos regaños, la hormiga se arrepentiría y la cigarra aprendía su lección sin morirse de hambre a consecuencia de su propia irresponsabilidad. Tal vez esa sea la versión que los padres del niño Maduro, o su comandante eterno, también le relataron…

Pero la historia verdadera, no tiene tan buen final para el insecto perezoso. Los griegos antiguos no comían cuento, y, al parecer, los árabes modernos tampoco. Trabaja y ahorra en el verano para comer en el invierno.