• Caracas (Venezuela)

Crisis en la frontera

Al instante

Tachirenses no coinciden con Vielma Mora: "En la frontera hay hambre"

Cierre de frontera colombiana

El paso fue habilitado temporalmente en la frontera colombo-venezolana el domingo / Archivo

Las miles de personas que cruzaron la frontera colombo-venezolana el pasado domingo tendrían intereses muy distintos a los expuestos por el gobernador del estado Táchira. La compra a montones de productos de primera necesidad fueron la novedad en una jornada atípica en los 11 meses que está por cumplir el cierre fronterizo impuesto por el presidente Nicolás Maduro 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:


Un show. Así calificó la jornada del domingo 10 de julio en la frontera colombo-venezolana el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora. Sin embargo, para los habitantes de las ciudades fronterizas de Ureña y San Antonio, y hasta de otras partes del país, la reapertura temporal del paso hacia Colombia fue un alivio, un reencuentro con el pasado y una oportunidad para comprar lo que no hay en Venezuela: comida.

Lo que para el gobernador tachirense fue “una comiquita”, para los miles de ciudadanos que cruzaron los puentes internacionales entre Táchira y el departamento Norte de Santander fue la expresión de una crisis que el gobierno parece no entender.

“El gobernador dijo (este lunes) que la gente fue a divertirse y a visitar a su familia, pero tú no veías a nadie de regreso que no trajera una bolsa de comida. Todos estaban felices porque podían pasar a comprar sus alimentos”, expresó BetSy Mora, quien viajó de Rubio a Ureña para ganarse el derecho de comprar los productos que están desaparecidos de los anaqueles venezolanos.

Cuando Mora se enteró por Twitter de que el domingo abrirían la frontera por 12 horas, no dudó en ir hasta el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, donde usualmente tiene permitido el paso por razones de estudio. Aunque es una de las privilegiadas del cierre fronterizo, la oferta de poder hacer mercado en el país donde se encuentra revalidando su título de psicóloga fue especial. “Generalmente no puedes traer nada. Te revisan todo”, apuntó.

La joven tachirense estuvo en Cúcuta entre las 8:30 am y las 2:00 pm. Pudo comprar azúcar, aceite, arroz, harina de maíz, jabón de baño y papel higiénico, y hasta recibió un gesto de las autoridades vecinas: “Tuve la oportunidad de que la propia policía colombiana me trasladara hasta un supermercado más alejado del centro”.

A pesar del diferencial cambiario, del cual habló el gobernador este lunes, Mora asegura que comprar en Colombia sigue siendo mejor: “Normalmente puedes llevar 30.000 bolívares y traes tres de cada producto de primera necesidad”.

Muchos o pocos. Todos pasaron

Probablemente, cerca de 35.000 personas pensaron igual que Mora. Ese fue el número de ciudadanos que, según la cancillería colombiana, salió de Venezuela el domingo. Pero para el gobernador de Táchira esta cifra no dice nada: “Eso está muy por debajo el paso diario entre Colombia y Venezuela. Son 177 mil personas que pasan esa frontera en promedio, más de 27 mil vehículos particulares y más de 12 mil vehículos de carga pesada”, un vaivén poco usual para una frontera que esté cerrada por el presidente Nicolás Maduro desde el 19 de agosto de 2015.

Estas declaraciones también distan de la realidad que vive Betsy Mora: “La cantidad de personas que pasan son muy pocos. Los únicos que realmente pasan son estudiantes y algunos trabajadores, ni siquiera por medicamentos porque Colombia ha instalado una farmacia rodante en la mitad del puente”.

Esta especie de carro medicinal, según algunos habitantes, atiende hace algunas semanas a las personas en la mitad del Puente Internacional Simón Bolívar, en San Antonio. Fue allí donde Carlos Cova cruzó también este domingo para comprar comida “porque aquí no hay nada y en Colombia hay de todo”.

El habitante de la principal ciudad del municipio Simón Bolívar resolvió un mercado con 40.000 bolívares: un kilo de leche, papel toalet de 30 rollos, cuatro pastas dentales, un jabón de lavar, dos desodorantes, dos kilos de arroz, dos kilos de azúcar, dos harina de maíz, dos paquetes de granos y dos champuses.

A Cova le bastaron menos de cuatro horas (entre 1:00 pm y 4:30 pm) para confirmar otra realidad: “Los precios son mejores que los de aquí. En San Antonio un kilo de azúcar sale en 3.000 bolívares y allá sale en 2.000 bolívares”. Sin embargo, Vielma Mora asegura que la oferta nacional también seduce a los extranjeros: “Nadie documentó las personas que vinieron de Colombia a comprar en Venezuela”.

Lo cierto parece ser que el país no tiene qué ofrecerle a sus habitantes. “No sé quién tiene la culpa pero la realidad es que aquí yo voy para un supermercado y no consigo harina pan”, expuso Alonso Franco, quien también aprovechó el gesto dominical del gobierno para solucionar su necesidad familiar: “Realmente los venezolanos pudimos ir a Colombia y conseguir los productos que aquí no se encuentran”.

Franco vive lejos de los dos principales puentes fronterizos pero también cruzó a Colombia por uno menos transitado,  el Unión, en Boca del Grita. El padre de familia residente del municipio García de Hevia consideró “un alivio a lo que está sucediendo” la noticia de la que se enteró el sábado.

La razón de su visita al puente Unión el domingo fue la posibilidad de cruzar a Colombia, después de 11 meses, para comprar comida. Invirtió 60.000 bolívares pero con eso hizo un mercado que “debe estar aguantando para 15 o 20 días”. Si bien representó un gasto grande para su bolsillo, el hecho de que consiga lo que necesitan en su casa no tiene precio. Para él “(los productos) realmente no son más caros porque el bachaqueo en Venezuela nos tiene los precios por las nubes”.

Franco está seguro de que,  aparte de traer comida, “muchísimas de esas personas pasaron para comprar medicinas”. Rechazó las afirmaciones de su gobernador, quien aseguró que la mayoría de los venezolanos fueron a hacer turismo al lado colombiano. “Es ilógico que voy a parrandear a Colombia cuando allá una cerveza me cuesta 1.200 bolívares y aquí me la consigo en 300”, explicó el tachirense.

Aunque Vielma Mora afirmó que él no había anunciado el paso fronterizo para el domingo, Franco asegura que eso fue de conocimiento público porque del lado venezolano los militares manejaban nuevas instrucciones y en Colombia “había más de 200 funcionarios desplegados en el puente”, que estuvieron “muy pero muy organizados”.

Todos sabían lo del domingo

A más de dos horas de distancia en autobús, en el municipio Pedro María Ureña, también llegó rápido la noticia de la apertura temporal en la frontera. “El gobernador salió por el canal Caracol diciendo que gracias al presidente Nicolás Maduro había habilitado el paso de 6 de la mañana a las 6 de la tarde. Por eso la gente pasó”, explicó Indari Arias.

La residente de Ureña asegura que las cosas en la frontera han cambiado: “Anteriormente se traía por mucho cuatro rollitos de papel toalet porque no lo dejaban pasar. Ahorita no. No le tememos a la guardia. Hay que pasar comida porque en la frontera hay hambre”.

Aunque no cruzó este domingo  a Colombia porque suele hacerlo para llevar a sus niño al colegio, Arias lamentó que el gobernador afirmara que en Venezuela no exista crisis alguna: “Se burló diciendo que esas señoras robustas no estaban pasando hambre”.

Vivan en Ureña, San Antonio, Rubio o García Hevia, los tachirenses saben que lo que pasó el domingo en su estado evidenció una realidad muy lejana a la expuesta por Vielma Mora, quien a pesar de los llamados de la gente ha sido enfático: “No habrá repeticiones de ninguna acción”. La frontera con Colombia sigue cerrada hasta nuevo aviso.