• Caracas (Venezuela)

Corina Yoris-Villasana

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La actualidad de Fausto

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La literatura universal posee obras absolutamente geniales, irrepetibles, paradigmáticas. Entre ellas sobresale Fausto, de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832); escrita como pieza teatral, fue publicada en dos partes. En la primera, Mefistófeles, personaje crucial, le apuesta a Dios que conseguirá desviar del buen camino a Fausto, ser amado por Dios. Fausto quiere alcanzar la sabiduría y no lo logra; desesperado recurre a la magia para alcanzarla y tampoco consigue su propósito; es así que llega a pensar en el suicidio. Pero, descarta la idea y sale a dar una caminata con su discípulo Wagner y en el paseo es seguido por un pequeño perro que se transforma en el diablo al regresar a su casa. Allí Fausto concierta con el diablo el famoso pacto: mientras Fausto esté la Tierra, el demonio lo complacerá en todo lo que desee; en el momento durante el cual Fausto acceda a la Belleza, en ese preciso instante, morirá y le entregará su alma a Mefistófeles. El pacto es sellado con sangre.

Fausto conoce a Margarita (Gretchen), se enamora y la seduce. Margarita queda embarazada, nace el niño, lo ahoga y es condenada por el asesinato. Fausto realiza un intento por salvarla y librarla de la prisión; al no conseguirlo, recurre al  diablo. Pero, Gretchen muere en brazos de Fausto; Dios se apiada de ella y la salva, “porque mucho amó”.

En la segunda parte, olvidado de la muerte de su amante, Fausto se dedica a viajar en el tiempo y en el espacio. Es embrujado por el fantasma de Helena, viaja a la antigüedad, procrea un hijo con Helena; regresa y ayuda al Emperador de Alemania a unificar el Imperio y, en recompensa, le es dado en obsequio unas tierras donde pronuncia la frase que marca su muerte. Fausto no condena su alma, es salvado porque ha aspirado a lo alto y además, porque él invoca a Margarita quien se convierte en su guía y maestra en la otra vida. El “eterno femenino” lo salva. Cuando los demonios pretenden llevarse su alma, se ven obligados a retroceder puesto que ha hecho acto de presencia una legión de ángeles.

La lectura de la obra exige plantearse diversas preguntas sobre su simbolismo. Sin pecar de simplista, es posible ver en Fausto un intelectual que se ve obligado a encarar con rigor el bien y el mal; que además intenta comprender a Dios y al diablo; que reflexiona sobre la sexualidad y la mortalidad. Aún más, es una obra inagotable y se vuelve imposible pretender abarcarla en su totalidad.

Hay también un planteamiento muy importante en la obra representado por la lucha entre las propensiones primitivas del hombre frente a la razón. Goethe dedica una buena parte de Fausto a la noche de Walpurgis, y le sirve de trasfondo adecuado para la actuación de Fausto y Mefistófeles.

Goethe ingresó a la masonería en 1780; en 1830, compuso un poema titulado Para la fiesta de San Juan, en ocasión de celebrarse los cincuenta años de su membresía. En toda su obra y, en especial, en el Fausto, se puede observarla influencia de la masonería.

El Fausto de Goethe inspiró e inspira a distintos autores y diferentes manifestaciones literarias, música, ópera, teatro, poesía. La trama es referida a la ambición del ser humano por gozar un poder sobrenatural que le permita ejercer un innegable mando sobre todo lo terrenal, y esa ambición lo conduce a  buscar alianzas con el demonio. Una de las interpretaciones de Fausto durante el siglo XX fue la escrita por Klaus Mann, hijo de Thomas Mann, titulada Mephisto, obra donde el autor recrea la alianza con el demonio como una alegoría del nefasto pacto de Alemania con Hitler. Este libro fue escrito durante el exilio de K. Mann en Ámsterdam y solo será publicado en Alemania en 1956.  Controvertido autor, fue uno de los más brillantes escritores alemanes del exilio en la época del nazismo.

Esa faceta humana ansiosa del poder, tan bien estudiada por Goethe, nos invita a reflexionar sobre la oscura etapa que transitamos en nuestro país. La ambición desmedida por el poder, la pretensión de perpetuidad y la arrogante creencia en una superioridad de visiones sobre lo adecuado para la Nación han conducido a muchos a realizar esos pactos diabólicos, sin que medie en esos acuerdos demoníacos la brillantez de un Fausto, o la ingenuidad y candor de una Margarita.

@yorisvillasana