• Caracas (Venezuela)

Corina Yoris-Villasana

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Salvar el Arte y el Lenguaje

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En días pasados tuve oportunidad de ver el film Operación monumento dirigida y protagonizada por George Clooney, y cuyo argumento gira alrededor del empeño del especialista en arte, Frank Stokes, en rescatar pinturas, esculturas y cualquier patrimonio artístico que fueron saqueadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

En uno de los diálogos entre Stokes y uno de sus acompañantes, éste le pregunta sobre la importancia de rescatar esas obras, sobre todo, tomando en cuenta las graves consecuencias de otra índole que ha dejado la guerra. Stokes responde, palabras más, palabras menos, que se puede matar a toda una población, quemar sus casas, pero quienes sobrevivan volverán a ese lugar; mientras que si destruyes toda una generación de cultura de la gente es como si nunca hubiera existido. Y es precisamente lo que confiere sentido a su rescate, hay que salvar la cultura. Hay que salvar los valores.

Esas palabras han quedado retumbando en mis oídos durante varios días. Si destruyes sus valores es como si no hubiesen existido. La realidad de Venezuela queda plasmada en esa expresión. Había que destruir los valores que hasta el presente han sostenido el país. Golpear el lenguaje, arrebatarle su hidalguía y corromperlo con palabras soeces y dirigidas a disminuir a la persona, a amedrentarla, a destruirla.

Llamar “arte burgués” a las obras realizadas en las sociedades capitalistas es darles un nombre despectivo, peyorativo. Esa locución es usada por la “estética marxista” que consideraba al arte producido en las sociedades capitalistas alejado de los conflictos sociales; de ahí su empeño en producir murales para que pudiesen ser vistos y admirados por las masas.  Preferían los motivos históricos y las luchas sociales, en tanto estos temas eran más cercanos al “pueblo”.  Esta manera de realizar el arte ha sido conocida como Realismo Socialista, patrocinado y promovido especialmente en la extinta Unión Soviética.

Arte burgués, entonces, es la pintura de Picasso, la de Cezzane, la de Monet, la de Gauguin en tanto son “intimistas”, no reflejan esa realidad social a la cual, según esa visión, debe responder el arte. Muchas son las formas de destruir una producción artística; una es la censura; otra, el olvido provocado; una de las más nocivas, la reescritura de la Historia.

¿Por qué hablo del olvido? Hace un mes fue el aniversario de la muerte de Rómulo Gallegos y fueron escasas las referencias al gran escritor. Ha sido calificado como uno de los mejores escritores del país; reconocido en otras latitudes como uno de los literatos de mayor renombre en la América hispana y lo han ido arrinconando. ¿No recuerdan los famosos cuentos de Gallegos llevados a la pantalla chica por RCTV? ¿La hora menguada, Los inmigrantes, entre otros?

Podríamos también rememorar las novelas históricas como el Gómez de  Cabrujas en el que Rafael Briceño actúa de manera magistral en el papel del dictador. ¿Olvidaron el Asesinato de Carlos Delgado Chalbaud protagonizado por Raúl Amundaray? Sólo algunas evocaciones de las obras desdeñadas de la época de los llamados unitarios en la televisión venezolana.

La Universidad Central de Venezuela, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, alberga numerosas obras de arte que deben ser preservadas. El patrimonio artístico allí hospedado es una de las muestras de aquello que es considerado como el valor cultural de una Nación.

Podría seguir enumerando obras que son el patrimonio cultural de Venezuela, pero la limitación de espacio me lo impide. Son muchas las pinturas, esculturas obras arquitectónicas, escritos, obras literarias que deben ser salvaguardadas. Forman parte de acervo cultural venezolano, de la memoria histórica, de lo que nos identifica como Nación.

En nuestra Venezuela de hoy tenemos un sentimiento de ruptura, de desmoralización, de quiebre. En lugar de tener mensajes y acciones que nos unan, más bien poseemos insultos y descalificaciones que abren profundos abismos entre nosotros. Discursos vacíos de contenido, llamados a los enfrentamientos; división entre la población. Lenguaje soez, injurioso. Arengas a la guerra, olvido de los valores que hasta ayer nos hermanaban.

Recuerdo a Uslar Pietri diciendo: “¿Hasta cuándo podrá durar este festín? Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día en que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más pavorosas catástrofes económicas y sociales”. ¿Estamos todavía a tiempo de salvarnos?

@yorisvillasana