• Caracas (Venezuela)

Corina Yoris-Villasana

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Puebla de los Ángeles

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In memoriam Fernando Arellano, sj. , mi admirado profesor de arte.

La riqueza arquitectónica de Puebla de los Ángeles fue reconocida mundialmente cuando la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1987.  Fue la segunda ciudad fundada en el Virreinato de Nueva España en 1531.  La región donde se encuentra situada se le conoce con el nombre de Cuetlaxcoapan, cuyo significado en náhuatl es “Donde las serpientes cambian su piel”. Una leyenda que se mantiene por la tradición oral poblana narra que el Obispo de Tlaxcala, Julián Garcés, soñó con un campo rodeado de ríos, flores, manantiales y dos ángeles que trazaban con unas cuerdas sus calles y bordes limítrofes. Al despertar, Garcés se dirigió a un lugar muy cercano a Tlaxcala y allí encontró el lugar soñado. La perfección del plano  de Puebla, según la leyenda, se debe, precisamente a esos ángeles que lo dibujaron. De esa leyenda nace el nombre de Puebla de los Ángeles. También tiene el nombre de Puebla de Zaragoza, en honor al General Ignacio Zaragoza, quien dirigió al ejército mexicano en la Batalla del 5 de Mayo de 1862, cuyo resultado fue un triunfo trascendental para el pueblo mexicano.

Situada en el centro de México, custodiada por los volcanes Popocatépelt y el Itzaccihualt, ofrece orgullosa sus tradiciones encabezadas por la gastronomía. Sin lugar a dudas, el mole poblano es el más conocido de sus platillos. Su fuente de inspiración se remonta  las tradiciones indígenas, mezcladas con la colonial y unidas ambas con la inventiva de las monjas de los conventos que fueron entremezclando ingredientes de la vieja Europa.  Es una maravillosa mezcla de chocolate, almendras, chiles, tortillas, cebollas, clavos y unos cuantos ingredientes más que arrojan como resultado una salsa única y que adquirió fama universal.

¡Y qué decir de su cerámica! En ella se produce la hermosa cerámica de Talavera. En los alrededores de Puebla hay arcilla de muy buena calidad, lo que facilitó la producción de este arte. Su nombre, Talavera, se debe a un ceramista, oriundo de Talavera de la Reina, quien llegó a la ciudad con el propósito de enseñar el arte del vidriado. Esa mezcla entre el diseño español y el poblano se materializa en sus maravillosos mosaicos que adornan edificios, iglesias; en sus vajillas únicas y jarrones espectaculares. Las piezas que poseen el color azul suelen ser las más costosas, pues este color se consigue en minerales de alto precio.

Fui a Puebla hace poco, invitada a un Congreso organizado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), y me alojé en un hotel lleno de tradición e historia colonial. Está ubicado a una cuadra del Zócalo, en pleno corazón del Centro Histórico.  El edifico del hotel aparece ya en los planos de la ciudad en los años 1698. ¿Por qué? Porque el edificio pertenecía a los jesuitas, como también les pertenecía la Iglesia del Espíritu Santo, conocida como la Iglesia de la Compañía y el Colegio jesuita, hoy BUAP.

El hotel, entonces, fue Convento de los jesuitas hasta finales del siglo XVIII, cuando son expulsados por decisión del Rey Carlos III. Fue, entonces, adquirido por el señor Covarrubias y convertido en hospedaje de personajes ilustres. A mediados del siglo XIX fue destinado a Hotel y restaurante. Su edificio es monumento histórico y como dato curioso posee un elevador que lleva 100 años funcionando y debe ser operado por uno de los empleados del hotel.

El edificio que está al frente del hotel se le conoce con el nombre de Carolino. Desde el año 1937 es sede del Rectorado de la BUAP; fue asiento del Colegio de los jesuitas. Se empezó a edificar en el siglo XVII y en el XVIII y XIX se finaliza la construcción. Es de estilo renacentista, aun cuando posee elementos barrocos y neoclásicos.

Pude conocer el Paraninfo, salón principal y donde se llevan a cabo actos y ceremonias de la BUAP. La tribuna de cedro con chapa de caoba es digna de verse. En cuanto al llamado Salón Barroco, la mirada se detiene en las hermosas yeserías, obra de artesanos nativos de Puebla y varias obras de arte referidas a la vida de la Virgen María. La Biblioteca Lafragua, unida a la historia de los jesuitas, está considerada como una de las más importantes de México.

En esa profusión de arte y arquitectura, se