• Caracas (Venezuela)

Corina Yoris-Villasana

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Corina Yoris-Villasana

Morelia, lógica y cultura

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Quienes nos hemos dedicado a la vida académica encontramos en los congresos, encuentros, simposios, coloquios una de las razones fundamentales del trabajo intelectual. Es el lugar propicio para el intercambio de opiniones, la puesta en común de la investigación; es el territorio donde se confrontan ideas, donde coincides con los pares y donde, también, se crean lazos de amistad más allá del encuentro fugaz de unos pocos días.

La Academia Mexicana de Lógica ha venido organizando desde hace diecisiete años los encuentros internacionales de Didáctica de la Lógica y desde hace cuatro, los simposios sobre Investigación sobre Lógica y Argumentación; estos encuentros son únicos en el mundo y cuya réplica debería realizarse en todas partes, en aras de la mejora continua de nuestras experiencias y prácticas docentes e investigativas. Este año le correspondió a la ciudad de Morelia recibir a numerosos profesores y estudiantes interesados en la temática escogida para esta nueva reunión.

La semana comenzó con la celebración de un acto de reconocimiento y homenaje a uno de los grandes lógicos de México y de nuestros tiempos, el doctor Raymundo Morado. La Biblioteca de la Preparatoria Preuniversitaria de la ciudad recibió su nombre, y ganó así un epónimo que le permitirá lucir con orgullo; por su parte, el doctor Morado, al igual que los héroes griegos, consigue que su recuerdo sea imperecedero. Me correspondió el honor de realizar y leer su semblanza ante un nutrido público. Justo homenaje en vida.

A su vez, el Instituto de Estudios Superiores Estagira otorgó, por primera vez, el Premio Estagira a cuatro renombrados investigadores en el área de la Ciencia, el Arte y la Cultura. Entre ellos, la doctora Ítala Loffredo D’Ottaviano, reconocida investigadora de renombre universal de la Universidad de Campinas, Brasil.

Todas estas jornadas académicas fueron efectuadas en la hermosa ciudad de Morelia, cuyo nombre es una derivación del apellido de Morelos, figura descollante de la lucha independentista de México, y oriundo de la ciudad. Poseedora de un casco histórico de los más hermosos vistos por mí, ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1991; en su declaración, la Unesco consideró que algunas de las perspectivas urbanas del Centro Histórico de Morelia constituyen “un modelo único en América”.

Así, en esta privilegiada ciudad, los hechos reseñados recuerdan que la vida y desarrollo de una nación están estrechamente unidos a su vida intelectual, a su producción cultural, a su educación.

Pero México no está exento de la violencia y de la inestabilidad; mientras se celebraban estos actos, el país estaba y está golpeado por un atroz acontecimiento, 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Un suceso que ha movilizado a los ciudadanos a exigir aclaratorias sobre lo ocurrido y el establecimiento de las responsabilidades en estos hechos violatorios de los derechos humanos.

Mientras tanto, en Venezuela se registran innumerables muertes por asesinato, lo que coloca a nuestro país en un lugar muy lamentable en cuanto a seguridad y respeto por la vida se refiere. El Observatorio Venezolano de Violencia ha reportado que “en el país, desde 1998 a 2013, han sido asesinadas 205.096 personas. Esto es más del triple del total de las bajas sufridas por Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Estadísticamente son 13.673 al año, 1.139 al mes, 38 todos los días”.

Estos dos comentarios, uno sobre Ayotzinapa, y el otro sobre la violencia en Venezuela, me conducen a insistir en que se necesitan más intercambios culturales, más festivales musicales, teatrales, creación de poemas, investigaciones científicas que conduzcan a instaurar escenarios de paz y tolerancia, no de violencia y cultura de la muerte en los diferentes países que integran la patria latinoamericana.

Privilegiar la razón sobre el sinsentido es una labor difícil, pero la Lógica, esa dama antañona, tan anciana como el viejo Estagirita, pero tan joven como los impactos cibernéticos que ella alimenta, esa diosa del pensamiento es una vía para honrar la vida y la solidaridad, si queremos construir la paz de nuestra América Latina.

La Ciudad de la Cantera Rosa, con su Catedral, esplendorosa construcción de estilo barroco tablerado; la ciudad con el acueducto más sublime de México, edificado en la época colonial, esa bella Morelia, nos mostró el sendero al vencer el sinsentido dándole cabida a la razón y su cultivo.