• Caracas (Venezuela)

Corina Yoris-Villasana

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Corina Yoris-Villasana

Historia, verdad y condicionales contrafácticos

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Hay quienes farfullan en contra de la lógica y dicen que es inútil. Sin embargo, adentrarse en sus distintas modalidades permite observar su indiscutible beneficio en la investigación científica. Basta acercarse a la lógica de los contrafácticos y su vinculación con la historia, para apreciar un vasto campo de aplicación.

Escribir sobre historia y verdad no es muy “original”, no solo es difícil, sino que pretenderlo exhibiría una soberbia digna de Luzbel. Asumiendo los correspondientes riesgos que ofrece el tema, analizaré las relaciones entre historia y verdad y entre esta y los condicionales contrafácticos, que permiten evaluar la importancia de las “causas” que ocasionan el hecho de que la historia narra; dicho análisis revela, entre otros problemas, el fuerte escollo que significa establecer nítidamente los enlaces entre los hechos narrados. ¿Son esas relaciones causales? ¿La historia da cuenta realmente del pasado? ¿Es la verdad en historia exacta, única? Por ejemplo, ¿es más “verdadero” el Gómez plasmado en los libros de enseñanza, que el Gómez reflejado en El otoño del patriarca de García Márquez? ¿Es más “verdadera” la Evita de la historia oficial argentina que la Evita de Tomás Eloy Martínez?

Entender la historia como “el relato de los hechos tal como ocurrieron”, y, por lo tanto, mostrar así la “verdad” de lo acontecido, conlleva un gran inconveniente: suponer que el conocimiento es totalmente objetivo. Concebirla como un conjunto de documentos y no aceptar ningún tipo de “interpretación”, porque la adulteraría, es una visión positivista, por lo demás derrotada. Los hechos no se encuentran aislados, forman un entramado de relaciones que bordan la época de los sucesos.

Si bien es cierto que en la obra histórica están presentes la objetividad y la subjetividad, es un error su separación, pues conduce a ignorar la relación epistemológica existente entre ambos polos.

Para acceder a ese conocimiento del pasado nos basamos en documentos; luego, se necesita tener muy claro a qué llamamos documento histórico, porque la relación de verdad examinada se encuentra reflejada en dichas fuentes. Un documento o fuente histórica es “todo aquello (vestigio o resto) que puede, de alguna manera, revelarnos alguna cosa que nos permita conocer el pasado humano (lo que los hombres han pensado, han sentido, han creado o han realizado), bajo el aspecto o ángulo particular según el cual es interrogado”. El historiador se relaciona con el documento y busca los nexos entre los “hechos” que esa fuente expone. Estos nexos ¿son causales? Entender la historia como una sucesión de causas-efectos es poseer una concepción determinista de ella, que, entre otras dificultades, conduce a ser fatalistas, a aceptar las cosas tal y como se presentan, a aceptar que hay un fatum que escribió la historia y que ella es inmutable. 

El historiador, la más de las veces, escoge alguna o algunas causas de un determinado hecho por considerarlas más relevantes que otras, aunque sea consciente del llamado entretejido de la historia que le refleja la presencia de múltiples factores que condujeron a que se produjera tal o cual evento. La explicación histórica es un rastreo de las causas, las cuales no deben ser interpretadas candorosamente. Si nuestra búsqueda es la verdad, es indispensable emplear herramientas que permitan afinar las explicaciones de manera razonada. Esta explicación es, justamente, aquello que en la lógica se ha llamado razonamientos de sentido común, y estos son “derrotables”.

Pasemos a los condicionales contrafácticos; estos son condicionales cuya forma básica es: si A entonces B, pero no sucede que A. ¿Cuál es su sentido? Ellos despliegan nuevas zonas de explicaciones más complejas. La lógica de los condicionales contrafácticos interesa para estudiar las teorías que subyacen en las explicaciones, argumentos, descripciones de la historia.

Así entra en escena la diosa verdad. ¿De cuál verdad hablamos? ¿Aquella que identifica lo verdadero con lo permanente? ¿Verdadero es lo confiable? Para el hebreo, Dios es la Verdad. Sin pasearme por toda la trayectoria que la verdad ha recorrido desde los griegos a nuestros días diremos que hay verdad lógica, verdad semántica, verdad existencial...

La verdad a la que se apela en la historia es al establecimiento convencional de un sentido de los hechos históricos, fundado en razones discutidas intersubjetivamente. Luego, la verdad se relaciona con lo escrito, lo dicho y el momento en que fue dicho y escrito. Es decir, la cosmovisión del historiador juega un papel importante en la elaboración de su “narración”.

Invito a analizar las narraciones oficiales que reinterpretan algunas etapas de nuestra historia. Por una parte, se ensalza a unos supuestos héroes, y, por otra, estos héroes son duramente señalados por la historiografía hasta ayer aceptada por la comunidad científica. ¿Cuál versión es la verdadera?