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El pastel de chucho sube el páramo

Hamburguesas y choripanes tienen tanto éxito como la versión del plato margariteño | Foto: @gonzalopicon

Hamburguesas y choripanes tienen tanto éxito como la versión del plato margariteño | Foto: @gonzalopicon

En la carta de El Bosque Bistró también se lucen la polvorosa de pollo y los raviolis de carne,  con salsa de ají dulce, chorizo de catara y queso ahumado

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A su menú de platos venezolanos contemporáneos Iván García Hernández tuvo que sumar una hamburguesa y dos choripanes. ¿La razón? “No había día en el que los comensales no preguntaran por qué no los ofrecía”, asegura el chef, sorprendido por el interés que despiertan ambos platos entre los merideños, y encantado del buen resultado que han tenido los que ofrece El Bosque Bistró, su restaurante en Mérida.

La carne de la hamburguesa tiene el sabor dulzón que le aportan las especias con las que se mezcla –guayabita, comino, anís estrellado y canela– y armoniza muy bien con el ahumado que le aportan el queso del páramo  y la mozarella. ¿Aderezos? Mostaza de mora, ketchup de ají dulce y mayonesa de cilantro.

El trío de salsas también acompaña a los choripanes de El Bosque Bistró, que se sirven en pan canilla con orégano hecho en casa, como el de la hamburguesa. Las salchichas, una de hinojo y la otra de picante de catara, llegan de Manopencho, empresa de embutidos de Carlos Díaz, que las prepara especialmente para el restaurante. ¿Guarnición? Repollo morado, aderezado con tamarindo agridulce, cebolla y chips de plátano.

Ni la hamburguesa ni los choripanes han logrado destronar al plato estrella de la casa: la versión del pastel de chucho margariteño de García. El pescado –explica el cocinero– se  orea al horno, con sal. Después se preparan el guiso y las tajadas, que se cocinan a punto de melcocha. Se cortan en cuadros y sobre cada uno se añade una porción del guiso,  otra de sofrito  y un cuadrito de queso blanco.

“Se les da forma de esferas con la ayuda de papel filme y se cocinan a baño de María”, explica García, que acompaña el plato con jalea de mango verde, papelón y ralladura de naranja, y una corona de queso ahumado. La polvorosa de pollo caraqueña y los raviolis de carne con salsa de aji dulce, chorizo de catara y queso ahumado, complementan el menú de platos principales.

Antes del postre –puede elegirse entre jalea de mango verde, torta de guanábana con polvo de ají dulce y confitura de limón, y texturas de quesillo con ponche de ron y de sarrapia– se ofrecen limpiapaladares: trufa de morcilla con cacao El Rey 70%, y shot andino, mezcla de jalea de mango y miche, que se sirve en jeringa.

La lista de pasapalos –otro de los atractivos del menú de El Bosque Bistró– incluye hongos con sofrito criollo, gratinados con queso ahumado; bollitos pelones de morcilla y piña, con salsa de ají dulce y coco seco; carne en vara –pinchitos de lomito ahumado, chorizo y piña, con esferas de aguacate–; y croquetas de pescado con tártara, que llegan a la mesa en un cartón de huevos.

Para acompañarlos, cocteles: mojito de papelón con limón, ají dulce y cacao; piña colada a la manera de La Guaira; michelado con cerveza artesanal de Mito’s Beer House; y Laguna Negra, homenaje a las lagunas de Mérida, que se prepara a partir de una mezcla de ron,  Azul Curazao, ginebra, vodka y una infusión de hojas negras.

¿Más? El brunch dominical. Además de los platos del menú semanal se ofrece fosforera –“solo si se consiguen buenos mariscos”, aclara García–, huevos benedictinos con holandesa de queso ahumado, panquecas con aderezo de papelón y mora, pastelitos andinos y, por supuesto,  sándwich de pernil.

 

El dato

El Bosque Bistró abre de miércoles a sábado, entre 6:00 pm y 11:00 pm; los domingos de 10:00 am a 4:00 pm.

Reservaciones: elbosquebistromerida@gmail.com: IG y TW @elbosquebistro

 

El restaurante

El Bosque Bistró es uno de los tres restaurantes del Hotel Belenzate, localizado en la urbanización La Hacienda, en Mérida e Iván García Hernández, su propietario. El  cocinero –egresado del Instituto Culinario de Caracas–  además de crear el menú, participó en el diseño del restaurante,  que abrió sus puertas hace 4 meses en una de las terrazas del edificio.

“Para su construcción  se usó madera reciclada proveniente de excedentes del hotel y de las barricas donadas por Fundación Bigott y Ron Santa Teresa”, explica García, que eligió un toldo de 100 metros cuadrados para cubrir la sala –que parece  más bien una carpa iluminada– en la que se atienden hasta 60 comensales. ¿La brigada? Merideña: Juan Unda, jefe de cocina, Jorge Acosta, cocinero, y Andrés Fioritti, productor que ayuda con la compra, que se hace diariamente en los mercados de la ciudad: el Principal y el de Sotorrosa.