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Se necesitan cinco horas y media para convencer al jurado del Bocuse d'Or

Los cocineros participantes en el concurso gastronómico más prestigioso del mundo | EFE

Los cocineros participantes en el concurso gastronómico más prestigioso del mundo | EFE

La primera jornada del concurso se realizó hoy en Estocolmo; la final se realizará en enero de 2015 y uno de los nombres que más suenan como vencedor es el del sueco Tommy Myllimaki

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Se necesitan cinco horas y media para convencer al jurado del Bocuse d'Or, cuya primera jornada clasificatoria europea se llevó a cabo hoy, 7 de mayo, en Estocolmo. Participaron cocineros de España, Alemania, Turquía, Francia, Italia, Estonia, Noruega, Dinamarca, Holanda y Bulgaria. Mañana lo harán Finlandia, Reino Unido, Suiza, Hungría, Austria, Islandia, Suecia, Luxemburgo, Bélgica y Rusia. Mañana, el jurado -presidido por el chef sueco Mathias Dahlgren y que cuenta con la española Elena Arzak como presidenta de los jueces internacionales- , dará a conocer los 12 países que pasan a la final, que se celebrará en enero de 2015 en Lyon, Francia.

Los equipos cocinaron en sus sets de forma escalonada: 10 minutos de diferencia, a partir de las 8:30 horas. Así, los platos pudieron presentarse al jurado uno a uno, con tiempo suficiente entre ellos. Detrás de ese momento hay meses de preparación -normalmente seis, aunque no todos los presupuestos se lo pueden permitir- que culminan en las cinco horas y media señaladas, tiempo después del cual los cocineros suspiran aliviados. Aún les queda limpiar las cocinas. Es lo de menos.

"Son más de cinco horas de presión brutal concentrada en una sola cosa: cocinar. Eso te revienta las neuronas", asegura el chef español Juan Andrés Morilla, uno de los participantes del concurso más prestigioso del planeta. De hecho, los entrenadores -también cocineros- recomiendan a sus pupilos comer alguna fruta durante la prueba y ejercen también como psicólogos, apoyándolos en los momentos de bajón físico y mental.

No es de extrañar que se comentan algunos tropiezos en técnicas y pasos ensayados día tras día, hasta dar con lo que se considera el plato perfecto. Como el que sufrió el chef francés Nicolas Davouze, al que le ardió una preparación en una sartén o el del turco Gürcan Gülmez, a quien se le chamuscó ligeramente una de las guarniciones de la carne. Algunos incluso se quedan fuera de tiempo, pese a que los cronómetros son omnipresentes en este concurso. Bulgaria tuvo que pedir hoy dos minutos extra de tiempo para poder finalizar el emplatado de su segunda preparación.

El Bocuse d'Or fue creado por el prestigioso chef galo Paul Bocuse, uno de los padres de la nouvelle cuisine francesa, en 1987. Desde entonces se celebra de forma bienal. Francia es el país que más veces ha ganado el oro, con un total de siete, seguida de Noruega, con cuatro. Los países nórdicos figuran siempre entre los favoritos de un concurso en cuyas preparaciones no se ve nitrógeno líquido, sino mucho clasicismo, aunque la estética haya evolucionado desde la primera edición y se haya hecho más contemporánea, aunque no por ello menos barroca en ciertas ocasiones.

Uno de los que más suenan como vencedor de la final de 2015 es el sueco Tommy Myllimaki, que ya consiguió el Bocuse de plata en 2011. Se espera que siga los pasos del danés Rasmod Kofoed, que se hizo con el oro en 2011 después de ganar el bronce en 2005 y la plata en 2007. Aunque, como en toda competición, no son más que quinielas. Y un espectador de esta fase clasificatoria europea no puede sacar conclusiones ni por las caras del jurado ni por lo que dejan en el plato, que es la mayor parte de la comida.