• Caracas (Venezuela)

Comer y Beber

Al instante

Con o sin guindas, la ginjinha es el licor de Portugal

La ginjinha se ha convertido en uno de los símbolos de Portugal

La ginjinha se ha convertido en uno de los símbolos de Portugal

La bebida no sólo es popular en Lisboa, también lo es en ciudades del centro del país donde se consume en copas de chocolate que se comen después de beber el licor

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Con guindas o sin ellas se pide la típica ginjinha, el licor que se ha convertido en uno de los símbolos de Portugal y que cada día prueban centenares de turistas. La gente hace cola frente a los estrechos establecimientos de ginjinha más tradicionales de Lisboa que, con varios siglos de historia, atraen a curiosos de todo el mundo dispuestos a tomarse una copa del popular licor.

“Una ginjinha con ellas y otra sin ellas”, pide José, cliente habitual que acude con su amigo Guilherme a Ginja Sem Rival, local centenario de apenas diez metros cuadrados, en emblemática plaza del Rossio de Lisboa. Ya con sus dos copas en mano, una con guindas en el fondo y la otra solo de licor, José recuerda que frecuenta el lugar desde hace decenas de años y que, para él es una costumbre beber ginjinha, casi a cualquier hora del día.

De color rojizo, que toma de la guinda, especie de cereza más bien amarga, la ginjinha se ha hecho hueco en la historia portuguesa y en la lista de productos típicos del país desde hace ya varias generaciones. Cada fabricante tiene su fórmula secreta, explica a Efe Nuno Gonçalves, gerente de Ginja sem Rival –local fundado hace 120 años por su bisabuelo gallego–,  que produce cerca de 25.000 litros del popular licor al año, en una fábrica muy cerca del local, en el centro de la ciudad. El tiempo de elaboración desde el árbol –el guindo– hasta la copa puede llevar hasta un año, afirma Nuno, quien nunca ha revelado los ingredientes que su familia añade a la receta básica.

Pero el local afronta dificultades que nada tienen que ver con la crisis económica que sufre Portugal. La empresa propietaria del antiguo edificio donde se localiza pretende transformarlo en hotel. Nuno y su familia están dispuestos a hacerlo todo para evitar que Lisboa pierda el que es el segundo establecimiento más antiguo de ginjinha y que forma parte del alma de la ciudad.

Está a apenas a algunos metros del veterano de los licores de ginja lisboeta, Ginja Espinheira, que con 170 años de historia reúne todos los días pequeñas multitudes en su puerta y que ya pasó por cinco generaciones de la misma familia desde que nació en 1840. Se trata también de un apretado local en el que José Paiva repite cientos de veces al día el gesto de abrir uno de los tres grifos de la imponente cuba con 900 litros de licor y de servirlo en la barra.
La mezcla entre lo dulce y lo amargo con un toque de canela es un sabor que causa las más variadas reacciones entre los que prueban por primera vez el licor. “Le gusta a casi todos pero hay quienes ponen cara rara, principalmente cuando comen la fruta, que es amarga”, revela José.

Procedente de Asia, la guinda llegó hacia el siglo XV a Portugal, donde la clase burguesa no tardó en descubrir que combinaba perfectamente con alcohol. La bebida es muy popular en Lisboa pero también en otras ciudades del país, especialmente en Alcobaça y Óbidos –centro de Portugal– donde, hace cerca de treinta años, comenzó la moda de beber ginjinha en pequeñas copas de copa y que se comen después de beber el licor. Es una tendencia muy popular entre los más jóvenes pero que no ha calado en los tradicionales establecimientos lisboetas que apuestan por el producto en su estado más puro.