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Tailandia descubre el sabor de la fosforera, el asado negro y el quesillo de coco

La Rumba, el único restaurante que ofrece sabores venezolanos en Tailandia / Foto Adrián Yánez

La Rumba, el único restaurante que ofrece sabores venezolanos en Tailandia / Foto Adrián Yánez

Adrián Yánez, chef caraqueño quien fue instructor de cocina del Centro de Estudios Gastronómicos, está a cargo del menú de La Rumba, único restaurante que ofrece sabores venezolanos en el país asiático

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En Hua Hin, ciudad costera de Tailandia localizada a dos horas de Bangkok,  el asado negro con puré de cambur titiaro, la fosforera margariteña –para la cual se utiliza red snapper, pescado muy parecido al pargo–, el chupe de gallina y el quesillo de coco despiertan el interés de los comensales que acuden a La Rumba, el único restaurante que ofrece sabores venezolanos en el país asiático.

El menú del local está a cargo de Adrián Yánez, chef caraqueño que por cuatro años dirigió la cocina del Centro de Estudios Gastronómicos, escuela de la que fue instructor jefe. “La Rumba recuerda a los restaurantes de las costas venezolanas: piso rojo, paredes amarillas y techo azul”, dice Yánez, encantado por las críticas recibidas hasta ahora.

Reconoce que la mayor parte de los comensales de La Rumba –negocio propiedad de varios socios venezolanos– son europeos. “Viven en Hua Hin o está de visita”, dice el cocinero, que ya ha recibido en la sala a varios de sus colegas franceses a cargo de otros restaurantes de la localidad. “Han hecho algunas críticas pero ninguna sobre la cocina”, afirma orgulloso,  antes de recordar la falta que le hace el ají dulce. “No hay. No tengo más remedio que sustituirlo  con ingredientes como la páprika y pimentón para acercarme lo más posible a su sabor”.
 


Del coco tailandés habla maravillas así como de la calidad de los frutos del mar. “Hay jaiba, guacuco, camarón, langostino y mejillón, lo que facilita la preparación de  la versión de la fosforera margariteña que ofrecemos y que a los tailandeses les recuerda  el Tom Yan, sopa tradicional de mariscos que lleva mucho malojillo y especias”, explica el cocinero, quien reconoce que no es fácil convencerlos para que degusten sabores que no les son propios.

Sin embargo, agrega, les gustan los que se parecen a los suyos. ¿Un ejemplo? El lomo de pescado que prepara Yánez a la manera venezolana, aderezado con salsa de coco y servido con arroz rojo thai y brotes de girasol, ingredientes que aportan mucha frescura al plato.

Los postres también interesan. El quesillo de coco es el que más ha gustado, tanto como el sorbete de parchita –el helado llega de las manos de un proveedor italiano porque la fruta no se consigue en Tailandia– así como los que se preparan con frutas locales, como el rambután, el lichy y la papaya, dice Yánez, a quien acompaña en su trabajo otra cocinera venezolana,  Jenny Reyes, quien se convirtió en su  mano derecha desdeque se hizo  cargo de los fogones de La Rumba.