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Avendaño es criminóloga. Dejó la profesión para dedicarse a la repostería

Avendaño es criminóloga. Dejó la profesión para dedicarse a la repostería

La repostera dejó la cocina de la casa materna e instaló la suya en el nuevo local, en el que diariamente ofrece su especialidad, mezcla de almendras, merengue y azúcar

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A mediados de 2015 María Fernanda Rincón Avendaño planeaba ofrecer los macarrons con los ha ganado fama –y que vendía por pedido– en tienda propia. Seis meses después abrió Vainilla, Macarrons y Alta Repostería, en la Zona Comercial La Hacienda, frente de la urbanización Belenzate, en Mérida.

La repostera dejó la cocina de la casa materna e instaló la suya en el nuevo local, en el que diariamente ofrece su especialidad, mezcla de almendras, merengue y azúcar fina que rellena con cremas de distintos sabores. “El que más gusta es el de parchita; le siguen chocolate, piña, guayaba, limón y dulce de leche”, dice la repostera, que semanalmente suma a la lista una nueva opción. ¿Las últimas? Chocolate con menta, cheesecake y uchuva.

Avendaño es criminóloga. Dejó la profesión para dedicarse a la repostería –que ya le gustaba– después de visitar Ladurée, casa francesa que se atribuye la creación del macarron. “Aprendí por ensayo y error; comencé con una receta tradicional y después de muchos intentos me atreví a añadirle cacao y dulce de leche”, revela la repostera, que dejó los pedidos solo para los caraqueños. “Se envían a la capital a través de DHL, en un empaque diseñado especialmente para su transporte, con capacidad para 24 unidades. ¿Precio? “El normal 9.000 bolívares y el personalizado 10.500”.

Pedidos: @vainillareposteria