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Portugal mezcla sus sabores en el mercado de Ourique

Las tiendas de frutas, legumbres y carnes se entremezclan con bares y puestos de cocina

Las tiendas de frutas, legumbres y carnes se entremezclan con bares y puestos de cocina

Las tiendas de frutas, legumbres y carnes se entremezclan con bares y puestos de cocina y el viejo mercado lisboeta se convirtió en punto de encuentro de un público diverso

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El mercado de Campo de Ourique –barrio emblemático lisboeta– se ha convertido en punto de referencia de la capital portuguesa por amplia paleta de productos que acoge. Madres con niños pequeños en la zona de pastelería, grupos de jóvenes en las cervecerías, boquiabiertos y perdidos turistas recorriendo el recinto, grupos de compañeros de trabajo que quedan para tomar algo y  personas que simplemente hacen la compra se juntan en este espacio, el único en su estilo que ofrece el país.

“La oferta gastronómica es muy amplia y es lo que nos permite recibir un abanico de público variado, que toma comidas diferentes de acuerdo con su edad y la hora del día”, afirma orgullosa Marta Costas, responsable de comunicación del mercado.

Construido en 1934, el mercado de Campo de Ourique reabrió sus puertas al público en noviembre del año pasado, después de haber sido incluido en un proyecto del ayuntamiento de Lisboa para reformar los mercados de la ciudad y reactivarlos económicamente. Puestos de embutidos, bares de tapas, pastelerías típicas, tiendas de vinos, carnes y sensacionales platos de marisco –todo portugués– son algunas de las opciones que atraen a cerca de las 3.000 personas que recibe el popular y familiar mercado.

“La mayoría de las tiendas estaban cerradas antes de la remodelación, era una pena”, dice Aurora, la vendedora más veterana del mercado, que regenta una frutería desde hace 61 años. Para la octogenaria frutera los malos tiempos quedaron atrás y el emblemático lugar pasa ahora por su mejor momento. “Todos ganamos con la renovación: el barrio, los clientes y los vendedores”, asegura. Ahora las tradicionales tiendas de frutas, legumbres o carnes, entre otros productos, se entremezclan con los bares y puestos de cocina que transforman esos alimentos frescos en deliciosos platos para los paladares más exigentes. Para Costas el secreto del éxito es simple: calidad, variedad de alimentos y de precios.