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Nuevas tecnologías revolucionan relación de cocineros y comensales

Uno de los cocineros inscritos en Cookapp atiende a su clientela en el sitio elegido para servir la cena | Foto: AP

Uno de los cocineros inscritos en Cookapp atiende a su clientela en el sitio elegido para servir la cena | Foto: AP

Si las nuevas tendencias en las redes sociales de Internet para amantes de la gastronomía ganan más popularidad los restaurantes dejarán de serlo

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Cada vez surgen más aplicaciones para teléfonos móviles y sitios de Internet en las cuales los cocineros, en vez de trabajar en un establecimiento, lo hacen en casas privadas. Cookapp es el más reciente ejemplo. Lanzado en Estados Unidos vincula a comensales aventureros con cocineros independientes,  e incluso aficionados, dispuestos a cocinar en donde el interesado desee.

Al igual que sus pares EatWith y Feastly, Cookapp está inspirada en la llamada “economía de compartir”, tendencia en que negocios y clientes se comunican cada vez más a través de Internet, sin necesidad de intermediarios.

Cookapp –que recientemente trasladó su sede de Buenos Aires a la ciudad de Nueva York– hace el papel de “casamentero”: organiza cenas privadas para personas que no se conocen; los cocineros informan dónde y en qué fecha van a preparar un plato determinado, los comensales se registran en la cena deseada y pagan por adelantado –también por Internet–, aparecen en el lugar y disfrutan de la comida.

Para los cocineros es una oportunidad de experimentar sin los inconvenientes de administrar un restaurante. Para los comensales, bien podría ser la máxima aventura culinaria.

Tomas Bermúdez  es el creador de Cookapp. La idea se le ocurrió cuando vivía en Rio de Janeiro, para conocer gente y la llevó a cabo con su hermana. Armó un website y comenzó a invitar a cocineros argentinos. “Después lo probamos en Buenos Aires y funcionó y luego se nos ocurrió irnos a Nueva York con la certeza de que si aquí funciona lo hará en todo el mundo”.

Durante el año de prueba que tuvo en Buenos Aires más de 50.000 clientes y 650 cocineros se registraron en Cookapp. Seis semanas después de su debut en Nueva York ya son 250 cocineros y miles de clientes. La compañía ahora espera ofrecer el servicio en San Francisco,  Boston y otras ciudades norteamericanas.

“Yo organicé mi propio club de comensales durante años y, aunque me encantó,  la logística nítida de Cookapp es fantástica. No me tengo que preocupar de nada, nadie tiene que traer dinero el día del evento”, dice Amber Shreiner, cocinera vegetariana que ofrece una cena de cinco platos con cocteles preparados y un sinfín de vasos de vino, en su apartamento en Manhattan.

EatWith, empresa de Internet en Tel Aviv, y Feastly, con sede en Washington D.C., ofrecen modelos similares, aunque sólo algunos de sus cocineros tienen los símbolos de “verificado” para indicar que cumplen con los estándares de calidad e higiene. HomeFood, con sede en Boloña, en Italia, se concentra en el mercado de turistas que visitan el país, mientras que en Gran Bretaña existe Eat With a Local, que publicita comidas caseras pero también festivales gastronómicos y otros eventos.

La regulación de este tipo de establecimientos es un desafío. Para las autoridades sanitarias de Nueva York los restaurantes caseros son ilegales y que podrían clausurar o multar a quienes conviertan sus casas en establecimientos comerciales sin autorización.

Cookapp se publicita como un servicio de mercadeo que comunica a cocineros y clientes. Sus creadores sostienen que están dispuestos a trabajar con las autoridades para crear un esquema en que los clubs de comensales puedan funcionar. Entretanto, aseguran, cumplen las leyes, pagan sus impuestos y exhortan a los comensales para que hagan lo mismo.

“Pero sí, es realmente una línea borrosa”, reconoce Pedro Rivas, director ejecutivo de Cookapp. “Lo que nosotros hacemos es permitir que un chef invite a una cena; los que vienen pagan una donación para ayudar a cubrir el gasto de ser el anfitrión. De esa manera podemos operar de una manera legal y sanitaria sin entrar en complicaciones legales, particularmente en Nueva York donde abundan los litigios”.

La manera de inspeccionar a los anfitriones es distinta de acuerdo con cada compañía. Cookapp envía a un fotógrafo y analiza las imágens que trae de vuelto sobre la limpieza y comodidad del lugar y la calidad de la comida. Y al igual que las demás iniciativas Cookapp ofrece una póliza de seguro en caso de que algo ocurra.

Los cocineros insisten en que no deberían ser regulados como si fueran restaurantes, que requieren de certificados, permisos y licencias de varias agencias municipales y estatales. Pero tambi´pen están concientes en que a medida que aumenta el dinero invertido en el sector será necesaria la supervisión de las autoridades.