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Gazpacho estadounidense conquista a fanáticos de la comida orgánica

Al trío de sabores de Tío Gazpacho que se comercializan actualmente se sumaran tres más: patilla, ajoblanco y remolacha / EFE

Al trío de sabores de Tío Gazpacho que se comercializan actualmente se sumaran tres más: patilla, ajoblanco y remolacha / EFE

Austin Allan dio un giro a su vida después de dedicar a la banca por años: la sustituyó por el gazpacho, al que echaba de menos después de varios haber estudiado en España, y que ahora comercializa en los mercados orgánicos más chic de Florida y Nueva York

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En una época en la que la primera dama Michelle Obama lucha contra la obesidad con su programa Let's Move, en plena batalla contra los alimentos procesados, la grasas saturadas, alergias al gluten e intolerancias a la lactosa, los fanáticos de la comida orgánica recibieron con beneplácito aTío Gazpac

¿El responsable? Austin Allan, quien buscaba un nuevo camino en su vida -después de haber trabajado durante ocho años en Wells Fargo y de ser voluntario durante dos meses en la campaña de reelección de Barack Obama- y encontró la respuesta en los años que pasó en España como estudiante.

"Me mudé a Madrid en 2001 para hacer un cuatrimestre en la Complutense. Pensaba quedarme por cuatro meses pero me quedé nueve. Me fascinó el país, la cultura y la comida, dice Allen, quien reconoce que le costó acostumbrarse. "Era el típico americano que pensaba que todo lo que venía de Estados Unidos era lo mejor; no quería saber nada de jamón serrano, de chorizos o de morcillas".

Después se mudó a Barcelona, donde vivió entre 2002 y 2005. Allí comenzó a cambiar de opinión. "La primera vez que probé el gazpacho fue en un restaurante en Barcelona y me gustó. Luego lo vi en el supermercado y compré un brick de Don Simón. Era un gazpacho suave que compraba cada dos por tres; me encantaba, parecía un snack supersano".

Llegó el momento de volver a Estados Unidos y aunque sus amigos españoles le llevaban productos al visitarle nunca podían traer gazpacho porque se estropea fuera de la nevera. "Empecé a pensar que sería buena idea que lanzar una línea de la sopa en Estados Unidos seguro de que a mucha gente le gustaría".

Años después llegó la crisis vocacional. Se acordó de esa nostalgia gastronómica tan peculiar y pensó que podría elaborarla él mismo. "Hablé con un amigo que iba a abrir un bar de jumos y smoothies, que me dejó usar la cocina del bar cuando cerraban. En enero de 2013 nació Tío Gazpacho, que acaba de presentarse en Nueva York, después del éxito obtenido por Allen, en Florida, donde vive, con tres versiones diferentes: el clásico, una versión más dulce llamada "gazpacho de sol", con tomate y pimientos amarillos, zanahoria y vinagre de vino de blanco -"creo que seráel de mayoer éxito pues gusta incluso a los puristas"- y el verde, que se suma la fiebre de la col rizada en Estados Unidos y lleva además espinacas, jalapeño, menta y comino.

"Es una marca de calidad. No uso conservantes, ni colorantes, pero sí verduras orgánicas, excelente aceites y vinagres, y sal marina", explica Allan, que comercializa su producto en una botella de plástico transparente, a 9 dólares. "Intenté venderlo como sopa,  en cuencos de plásticos, pero no llamaba la atención. Era poco atractivo y por eso decidí embotellarlo, sin cambiar nada más que el recipiente. Cpmenzó a funcionar".

Desde entonces el negocio ha mejorado y se ha hecho conocido en los mercados orgánicos de Florida, en los que se pide como Tío Gazpacho.  Quería un nombre que fuera sencillo; "tío" es una palabra supersencilla, un nombre en español fácil de pronunciar para alguien que no sepa el idioma. En un año y medio solo una persona lo dijo mal y dijo 'taio'", asegura Allan, seguro de que llegará a Nueva York definitivamente,en 2015, después de haber pasado por la feria de desarrollo de proyectos empresariales DevNet y la exposición de alimentación Fancy Food Show, ambas celebradas en la Gran Manzana.

A punto de dar el salto a la producción a mayor escala Allan lo tiene claro: "es un producto con futuro porque tiene miles de variedades; estamos probando uno de patilla y cilantro, otro de ajoblanco que lleva uva, almendra y eneldo,  y otro de remolacha. Mi sueño es poder volver a España algún día y vender allí también Tío Gazpacho".