• Caracas (Venezuela)

Claudio Nazoa

Al instante

Venezuela es Guaco

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Reparto por orden de aparición: Rolando Padilla, Cayito Aponte, Mariaca Semprún.

Dirección musical: Adolfo Herrera.

Producción musical y arreglos: José Alfonso Quiñones.

Músicos monstruosos: Diego Paredes, Rubén Márquez, Pedro López, “el Morocho” Gavidia y José Ramonsini.

Guion: Eduardo Sánchez Rugeles

Dirección general: Oscar Gil y Carlos E. Rivas.

Sí, es raro comenzar un artículo de esta manera, pero es un experimento para ver si ustedes se enganchan hasta el final.

Hablaré sobre algo tan extraordinario que podría cambiar el curso de la humanidad. Algo que si Maduro ve, lo transformaría en un hombre bueno, inteligente, útil y lleno de bondad. Es más, si Donald Trump lo viera, dejaría de dar ideas sobre deportaciones y cierre de fronteras, no vaya a ser que algún loco le haga caso.

Hoy vamos a chismear sobre el hijo de Gustavo Aguado. No me gusta hablar sobre hijos ajenos, pero es que el hijo de Aguado, ¡se pasó!

Me gustaría escribir sobre mi breve matrimonio con Gaby Espino o sobre mi actual noviazgo con Rocío Higuera o sobre mi frustrado cambio de sexo, por uno más grande.

Me gustaría decir que conseguí harina, papel tualé, azúcar o café. ¡Gritar que amo a Ramos Allup!, o comentar lo útil que es Haiman el Troudi, el único ministro que sirve en este gobierno.

Dedico este artículo a los actorazos y músicos que nombré al principio y que integran el elenco de Vivo el musical. Homenaje conmovedor, nostálgico, alegre, divertido y reflexivo, a esa única y grandiosa banda llamada Guaco.

Emocionado, vi en el escenario a un cantante enorme que tiene voz de verdad, y de hombre: Cayito Aponte, quien nos pone los pelos de punta por lo intenso de su actuación y el retumbar de su voz. Cada vez que escucho a Cayito, odio más a Romeo Santos.

Demente, simpático, excelente actor y cantante, Rolando Padilla le imprime vitalidad y fuerza al espectáculo. Él solo representa a todos los cantantes de Guaco a la vez.

Y… ¡ta, ta, ta, tánnn! Mi heroína: Mariaca Semprún. De ella solo puedo decir que estoy harto de tanto talento y belleza en una sola mujer. ¡No soporto tanta perfección! No diré más nada sobre ella, pero, ¡bien hecho lo del novio que tiene!

Por último, mi admiración a Adolfo Herrera, ese extraño gigantón y músico mago que no parece, pero es. Me refiero al musicote que dirigió a los monstruos que tocan, es más, soy tan envidioso, egoísta y egocéntrico, que me gustaría que nunca más presentaran esa maravilla.

¡Qué rabia da tanto talento!