• Caracas (Venezuela)

Claudio Nazoa

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Claudio Nazoa

Guía de la felicidad

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Esto pudo ser escrito por Elba Escobar, Carlos Fraga o Alejandro Szilágyi; pero no aspiro a ser poseedor de tanta sabiduría.

La felicidad es como el aire, Dios y la democracia; uno sabe que existe, nunca la ve, pero la siente. Lo que hacemos, aunque no nos demos cuenta, tiene que ver con la felicidad; pondré el peor ejemplo: piense en alguien que haya hecho mucho daño; a mí se me ocurre uno que conspiró contra la felicidad de mi país, amigos y familiares; su nombre: Hugo Chávez.

El innombrable, antes nombrado, en medio de su egocentrismo, bipolaridad y sociopatía, era feliz en un país al que hacía infeliz con irresponsabilidad y maldad intrínseca.

Quizás estoy equivocado, pero escribir y transmitirlo me hace feliz a pesar de que a veces, mientras lo hago, me voy arrechando; sin embargo, extrañamente, esa arrechera también me hace feliz.

Pero, ¿qué es la felicidad?, ¿dónde está? La respuesta la conocen quienes son felices; la felicidad se encuentra hasta en los peores sitios. Mandela, por ejemplo, sufrió una larga, terrible e injusta prisión, pero su alma era feliz; por eso, al salir, lo hizo lleno de amor y sin rencor. Mandela fue siempre más libre que sus verdugos.

¿Quién podría dudar que Leopoldo López no es feliz? Él no está preso, presos están los esbirros que lo tienen tras las rejas. Ellos nunca podrán ser felices; en cambio, los hijos de Leopoldo siempre tendrán la felicidad de saber que su padre lucha por la felicidad de ellos, la nuestra y la de nuestro país.

¿Quién pudo haber sido más feliz que Jesucristo, quien a pesar de ser Dios Hijo, y otras cosas a la vez (nunca he entendido esa vaina) se dejó crucificar para que la humanidad fuese feliz? Su sacrificio fue su felicidad.

La gente se casa pensando en ser feliz, sin antes serlo solo. En lo personal, no me gusta el matrimonio, sin embargo, apuesto por los ingenuos que lo practican y admiro a quienes logran la felicidad, haciendo de un hecho fortuito algo para toda la vida.

La felicidad está en cualquier sitio, ¿quién puede decir que un indio del Amazonas, que vive desnudo y comiendo arañas, no es tan o más feliz que yo, o que usted?

A mi longeva edad, he descubierto que la felicidad es el arte de adaptarse sin conformarse con lo que tienes, por más bueno o malo que sea.

Así que haga el esfuerzo de ser feliz y dar felicidad. Comience por no hacer infeliz a quienes lo rodean; si no lo logra, es mejor que se muera.

Quienes hacen infelices a otros, no merecen vivir.