• Caracas (Venezuela)

Cipriano Heredia

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Pobres y sometidos, pero…

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Hace unos días, en el marco del lanzamiento del Programa Base de Misiones Socialistas en el estado Aragua, el gobernador de esa entidad, Tarek el Aissami, sostuvo que “mientras el pueblo es más pobre es más leal al proyecto revolucionario”. Esta polémica afirmación ha traído por supuesto no pocos comentarios, muy especialmente porque muchos piensan que, en el fondo, tal aseveración es el vértice de una estrategia gubernamental para conservar el poder.

En efecto, desde hace varios años un buen número de analistas, sociólogos, periodistas y dirigentes políticos, vienen sosteniendo que, detrás de la ruina del país y la igualación hacia abajo, además de la mediocridad, la ineficiencia y la corrupción, también hay un efecto colateral que el gobierno aprecia y sabe utilizar, y que no es otro que la creación de una situación de sometimiento, por cuanto el empobrecimiento masivo hace huir a la clase media del país por un lado (principal grupo de resistencia al régimen), mientras que por el otro se genera mayor dependencia de las clases más pobres hacia el Estado, el cual intercambia con ellas misiones y paliativos por lealtad política. Esta tesis aplicaría igualmente para explicar por qué el gobierno no combate en realidad a la delincuencia y permite que la inseguridad se imponga.

Dicho esto, habría que señalar que esta estrategia pareciera no ser cierta si tomamos en cuenta que el Gobierno vocifera con frecuencia que ha reducido la pobreza de manera significativa en los últimos años, para lo cual presenta alguna data que, según dicen, está incluso avalada internacionalmente. No obstante, cifras del propio INE desmienten a los voceros oficialistas, lo cual bien podría ser una lección práctica de aquella recomendación que le dio Mao a Nixon en su histórica visita a China: “Fíjese en lo que hago, no en lo que digo”. En otras palabras, la pobreza está creciendo en Venezuela, y de manera muy seria además.

Según el estudio del INE, el cual parte de la línea del ingreso y la capacidad adquisitiva que el mismo representa, en todas las entidades del país la pobreza aumentó en 2013, salvo en el Distrito Capital. Más aún, en estados como Sucre, Amazonas, Portuguesa, Monagas, Barinas, Mérida, Falcón, Trujillo, Anzoátegui, y Carabobo el deterioro fue especialmente sensible, registrándose aumentos superiores a 10% en el número de personas en situación de pobreza. Adicionalmente, cuando de “pobreza extrema” se trata (entiéndase la situación en la cual no se cuenta con dinero suficiente para adquirir siquiera la cesta básica), el estudio demuestra que ésta en general subió de 7,1% a 9,8%, siendo que en Anzoátegui, Carabobo, Aragua, Falcón, Mérida y Monagas, este indicador se duplicó en apenas un año, y más aún, en 5 entidades la mitad de la población vive en esa situación de miseria.

Es decir, si lo afirmado por El Aissami es el eje de una estrategia política de dominación, más allá de la constatación de una realidad (mientras más pobreza más lealtad a la revolución), se podría afirmar que la base para que ello ocurra se está consolidando, ya que lejos de lo que afirma el discurso oficial, la verdad es que la pobreza en Venezuela pica y se extiende, lo cual además es la consecuencia lógica de la aplicación del modelo económico de inspiración comunistoide que se está aplicando.

Ahora bien, como dice el refrán: “Una cosa es lo que piensa el burro, y otra quien lo monta”. No hay duda que las clases D y E han sido el principal sustento electoral de la Revolución. Pero eso empezó a moverse hace algunos años y sobre todo desde 2012, cuando esas clases comenzaron a moverse hacia el sector Ni-Ni y opositor producto de la creciente crisis económica y social. De hecho, en la última encuesta del IVAD, más de 60% del país evalúa negativamente la gestión de Maduro y la oposición supera como bloque por 17% al oficialismo (50 a 33).  Falta ahora que se consolide el movimiento que sea capaz de ponerle el cascabel al gato, capitalizar el descontento y provocar el cambio.

@CiprianoHeredia

cipriano.heredia@gmail.com