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La vejez y el dolor no son una pareja inseparable

Casi 60% de las personas de edad avanzada que vive en sus hogares experimenta considerable dolor | EFE

Casi 60% de las personas de edad avanzada que vive en sus hogares experimenta considerable dolor | EFE

60% de las personas de edad avanzada experimenta molestias considerables y pocos acuden al médico a tiempo

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El dolor no es una parte normal del envejecimiento y no debería pasarse por alto, afirman los expertos. Algunos estudios señalan que los pacientes de edad avanzada informan con menos frecuencia a los médicos sobre el dolor que sienten.

“La buena noticia es que la gente mayor maneja mejor el dolor, pero la mala es que lo hacen aceptándolo como una consecuencia del envejecimiento”, escribió Bruce A. Ferrell, geriatra en la Universidad de California, en Los Ángeles, junto a otros colegas en Primary Issues, sitio web para médicos de atención primaria.

"Esto pudiera conducir a un ciclo vicioso de menguante estatus funcional, que empeora la salud general e impide actuar en enfermedades tratables, lo que conduce a un sufrimiento innecesario", señaló Ferrell.

El dolor no atendido causa discapacidad y puede apresurar la muerte de un adulto mayor, ya que interfiere con la capacidad de este para ejercitarse, comer bien o mantener contactos sociales.

Casi 60% de las personas de edad avanzada que vive en sus hogares experimenta considerable dolor, al igual que hasta 80% de quienes están en geriátricos. Un estudio realizado en una casa de cuidado de Carolina del Norte reveló que sólo 10% de 124 encuestados, que tenían entre 71 y 90 años de edad, no había sentido dolor en el mes anterior a la consulta.  Las causas van desde articulaciones artríticas hasta enfermedades crónicas.

El tratamiento. Una vez que el dolor es reconocido en una persona mayor, el siguiente desafío está en atenderlo de manera apropiada. Los cambios en la composición del cuerpo humano, función de órganos y metabolismo afectan la respuesta de la persona de edad avanzada a la medicación.

La función del hígado y los riñones declina naturalmente con la edad, así que se podría requerir de dosis más bajas de analgésicos para evitar efectos secundarios. Pudiera resultar difícil tomar fármacos por vía oral si el flujo de saliva ha bajado, si la persona tiene problemas para tragarlos o si un descenso en el ácido estomacal impide la absorción.

Se debe elegir un fármaco apropiado en vista de los posibles efectos secundarios, interacciones con otros medicamentos y sus efectos sobre otros problemas de salud de quien sufre dolor.

Con frecuencia, los pacientes de edad avanzada sabotean tratamientos efectivos esperando demasiado para tomar un fármaco de prescripción o interrumpiendo la medicación de manera abrupta cuando se sienten mejor. Lo mejor es tomar la medicación contra el dolor siguiendo un horario consistente, en particular si el dolor es crónico.

Además de los medicamentos, se podría disminuir el dolor con terapia física, masajes, entrenamiento de fuerza, ejercicios de relajamiento, yoga, acupuntura, aeróbicos acuáticos, aplicaciones alternas de calor y frío, meditación, autohipnosis e, incluso, escuchar música y jugar con niños y una mascota.

El Dato

Los ancianos suelen ocultar el malestar por renuencia a molestar al médico o ser vistos como quejumbrosos, por inquietud sobre la necesidad de pruebas adicionales, aunado al temor a que el tratamiento requiera cirugía o medicamento que pudiera conducir a adicción.