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Las reservas de peces se dividen por seis en 50 años entre Irlanda y España

Peces / EFE

Según el coautor del estudio, haría falta una "disminución por dos o por tres de la presión pesquera" para reconstruir los stocks y recuperar la productividad de los ecosistemas

Las reservas disponibles de peces y crustáceos en una de las principales zonas de pesca de Europa, que va de las costas de Irlanda hasta la fachada cantábrica en España, se dividió por seis en 50 años, según un estudio publicado esta semana

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"Nos hemos acostumbrado a gestionar la penuria", constatan Sylvie Guénette, bióloga, y Didier Gascuel, profesor de ecología marina de la Universidad Europea de Bretaña, autores de un estudio sobre la biomasa y la salud de los ecosistemas entre el Mar Celta y el Golfo de Gascoña.

El estudio, publicado esta semana en la revista "Ocean and Coastal Management", analiza la evolución de la zona entre 1950 y 2008. La mayor disminución de biomasa se produjo antes de los años 1970, precisa el estudio, que muestra al mismo tiempo que las cantidades de peces capturados se mantuvieron prácticamente estables.

"Esta aparente estabilidad esconde un aumento extremadamente importante de la presión pesquera", y "un cambio en la composición de las especies capturadas y los lugares de captura", apunta el estudio.

"El tamaño máximo de los peces capturados se ha reducido en 32 cm en el conjunto de todos los peces, y en 19 cm en los peces de fondo". Además, "la proporción de ejemplares inmaduros en las capturas se ha vuelto muy importante", escriben los investigadores.

Las grandes especies predadoras, como atunes y bacalaos, son las más afectadas. Los investigadores observan que ante la desaparición de ciertas especies, los pescadores, principalmente españoles, franceses y británicos, han mejorado sus tecnologías, ajustado las mallas de sus redes, cada vez más largas, y explotado nuevas especies en caladeros más lejanos.

Globalmente, la política europea común "parece haber detenido el declive" de la biomasa y "la situación de algunos stocks ha mejorado ligeramente en los últimos años", escriben. "Se ha alcanzado un punto de equilibrio", precisa Gascuel, "pero es muy bajo".

Según el coautor del estudio, haría falta una "disminución por dos o por tres de la presión pesquera" para reconstruir los stocks y recuperar la productividad de los ecosistemas.