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Las neuronas se ajustan a las necesidades del cuerpo

Foto: EFE

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El hallazgo indica que estas células no tienen funciones específicas, sino que pueden adaptarse a nuevas tareas 

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Investigadores descubrieron un “interruptor” molecular que controla las propiedades de un tipo de neurona, que hace posible que estas se adapten a los cambios de la red neuronal a la que pertenecen.

Se trata de las interneuronas de disparo rápido, una clase que funcionan como directores de orquesta, dirigiendo y sincronizando la actividad del resto de las neuronas de la corteza cerebral, la capa exterior del cerebro encargada de la cognición, el lenguaje y la memoria, explicó el profesor del Instituto de Neurociencias de Alicante y coautor del estudio, Óscar Marín.

El hallazgo, publicado en la revista Science, es un trabajo del Center for Development Neurobiology at King's College London y del Instituto de Neurociencias de Alicante, España.

Esta capacidad de este tipo de neurona hace posible que, por ejemplo, las personas puedan aprender nuevas actividades motoras.

Con frecuencia, las computadoras se usan como una metáfora del cerebro, donde las placas de memoria y los microprocesarores se toman como representaciones de los circuitos neuronales y las neuronas, respectivamente.

Sin embargo, el cerebro es un sistema altamente dinámico que se organiza por sí mismo y que cambia constantemente.

Así, mientras que en las computadoras los microprocesadores siempre cumplen la misma función para la que han sido producidos, en el cerebro, algunas neuronas (los microprocesadores) pueden cambiar sus propiedades de forma dinámica.

Durante el estudio, los científicos analizaron lo que, en apariencia, eran dos tipos de interneuronas de disparo rápido. Llegaron a la conclusión de que en realidad era solo uno, pero con la capacidad de oscilar entre dos estados base diferentes.

Además, identificaron el factor molecular responsable de ajustar las propiedades de esas neuronas. Se trata de un factor de transcripción (una proteína capaz de influir en la expresión genética) conocido como Er81.

“Este hallazgo proporciona una explicación mecanicista del papel que juega la actividad cerebral en la regulación de las propiedades de las interneuronas”, destaca la autora principal del estudio, Nathalie Dehorter.

Según los resultados del trabajo, añade: “Apoyan la idea de que la actividad desempeña un papel importante en la especificación de las propiedades neuronales, las cuales se adaptan en respuesta a la influencias internas y externas para codificar información”.

Es decir, que nuestro “hardware” puede ajustar, al menos hasta cierto punto, su funcionamiento, "algo así como si cada una de estas interneuronas fueran dos microprocesadores en uno", indica Marín.