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Un atlas documenta por primera vez 9.000 especies marinas en la Antártida

Mediante el estudio de sedimentos lacustres de miles de años de antigüedad, fue el objetivo de la tercera etapa de la séptima expedición científica de  Venezuela a la Antártida/ Cortesía IVIC

La Antártida/ Cortesía IVIC

El "Atlas biogeográfico del Océano Austral" fue elaborado durante cuatro años por un equipo internacional de biólogos marinos y oceanógrafos y aportes de más de un centenar de científicos de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Francia, Bélgica, España o Chile

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Los detalles sobre la vida marina de 9.000 especies que habitan la Antártida, desde minúsculos microbios hasta enormes cetáceos, han sido recogidos por primera vez en un atlas sobre los remotos y helados mares meridionales.

El "Atlas biogeográfico del Océano Austral" fue elaborado durante cuatro años por un equipo internacional de biólogos marinos y oceanógrafos y aportes de más de un centenar de científicos de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Francia, Bélgica, España o Chile.

Esta obra, presentada esta semana en un seminario científico en Nueva Zelanda, contiene en 66 capítulos datos completos y exhaustivos de unas 9.000 especies, así como 800 mapas y 100 fotografías en color.

El nuevo atlas, que examina la evolución, el ambiente físico y el impacto del cambio climático en los organismos antárticos, es "el punto de referencia de lo que sabemos sobre la biodiversidad de la vida marina", dijo a Efe el científico australiano Michael Stoddart, exjefe científico de la División Australiana Antártica (DAA).

A pesar del gran reto de recabar esta gran cantidad de información, como los detalles de las 9.000 especies marinas antárticas, aún quedan fuera los datos de unas 1.000 a 2.000 especies que han sido descubiertas en esa zona y que están en los museos a la espera de que se les estudie e incluso de que se les ponga un nombre, comentó Stoddart.

Aun así, el atlas es de gran valor porque "es la primera vez que juntamos en un lugar, en el atlas biogeográfico, la información recogida en muchos años de investigación y que servirá, como un hito, para los futuros estudios en la Antártida", aseguró Stoddart.

En 2007, en el que se celebró el Año Polar Internacional, el australiano participó en una expedición liderada por Australia con la que viajó con un grupo de científicos en tres viajes al este antártico para estudiar a los organismos que habitan las profundidades del océano.

"Se halló que la diversidad de las especies de esa región era inesperadamente más rica de lo que se creía previamente y las técnicas moleculares mostraron que la Antártida era el origen de muchas especies", acotó el científico.

Así puso como ejemplo una especie de pulpo que existió en la Antártida hace 30 millones de años y que fue impulsada por las corrientes marinas hasta colonizar muchas partes de los océanos.

El atlas, que fue publicado durante una conferencia del Comité Científico de Investigación Antártica que se celebra esta semana en Nueva Zelanda, contiene datos que se remontan a la década de 1940 y que han podido transferirse a un gran banco de datos digital.

En algunos casos existen mapas náuticos muy detallados que plasman las profundidades oceánicas y las montañas marinas, por ejemplo, pero "dos terceras partes del planeta está cubierto de agua y el océano antártico es muy vasto", comentó Stoddart.

Pero aún queda una deuda pendiente que es la investigación a profundidad de zonas profundas del océano glacial antártico, que es de difícil acceso.

Sobre el impacto del cambio climático, Stoddart subrayó que "aún no se tiene la información completa, pero por ejemplo los datos de las especies antárticas terrestres indican que una especie de pingüino, por ejemplo, se está desplazando más al sur de la Antártida, presumiblemente en busca de un ambiente más frío".

"Estamos mejorando, pero hay mucho por hacer", dijo el científico, al abrir también la puerta para mayores investigaciones sobre los efectos del cambio climático.

Puso como ejemplo una variación del clima que "hace como 20 millones de años provocó cambios significativos en los peces y en los crustáceos antárticos".

En opinión de Graham Hosie, responsable de editar varios capítulos de este atlas, la "información biogeográfica es crucial para descubrir las zonas conflictivas, entender los cambios ambientales, vigilar la biodiversidad y apoyar las estrategias de sostenibilidad y conservación".