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El cunaguaro de El Pinar no necesitará prótesis

Cunaguaro mutilado de El Pinar | Foto: Cortesía @asoc_vpla

Cunaguaro mutilado de El Pinar | Foto: Cortesía @asoc_vpla

A dos semanas de su mutilación, el felino se recupera, puede mantenerse en pie y trepar

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Mahatma Gandhi decía que “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales”. La reciente mutilación de un cunaguaro, en el zoológico de El Pinar, muestra la gravedad del problema en Venezuela.

Luego del ataque, que ya es investigado por el Ministerio Público, era muy poco lo que se sabía sobre el estado de salud del animal. Sin embargo, Franklin Rojas-Suárez, director de la ONG Provita, pudo verificar el pasado viernes el estado en el que se encuentra. “El equipo veterinario que lo atendió nos mostró fotos de las lesiones que le causaron y puedo constatar que ha recibido una muy buena atención médica”. Lo cierto es que la recuperación del felino raya en lo increíble, según el experto. El estado en que se encontró y las intervenciones a las que fue sometido fueron documentados en fotografías que no se han difundido.

La aplicación de una prótesis para devolverle su movilidad fue descartada porque puede mantenerse en pie a pesar de que le fue amputada, el pasado 17 de enero, una de sus patas delanteras. “No hubo otra salida porque la lesión fue muy grave, pero en la pata trasera, que también se vio afectada, sólo se le amputaron dos dedos. Afortunadamente, puede afincarla perfectamente”, agregó.

En el país no se practican este tipo de procedimientos que no siempre garantizan la supervivencia del animal, explica Rojas-Suárez. Sostiene que la clave de la pronta recuperación de Felipe –como llaman al cunaguaro– tiene mucho que ver con su juventud. Apenas tiene dos años de edad.

Otra buena noticia es que puede tener una calidad de vida relativamente buena, pese a su condición de animal lisiado. Las organizaciones ambientalistas y protectoras de animales que lo visitaron el pasado viernes en El Pinar pudieron verlo trepar, así que la mayoría es optimista frente a su recuperación.

 Una cadena de delitos. El cunaguaro de El Pinar llegó a las instalaciones del zoológico producto de un decomiso practicado por la Guardia Nacional hace dos años. El hecho revela que fue sacado de su hábitat natural, lo cual representa un delito sancionado por la Ley Penal del Ambiente, pues se trata de un animal silvestre de especie amenazada.

El dato, suministrado por Rojas-Suárez, fue revelado por las autoridades del zoológico.

El animal permanecía en estado de cautiverio y tenía ocho meses de edad para el momento en que se le asignó el parque para su cuidado y protección. Lo cierto es que no fue un lugar seguro para el felino por los hechos ya conocidos.

Los cunaguaros son muy buscados porque con sus garras o su piel se fabrican prendas y accesorios que se ofertan sin decoro alguno. De hecho, el Ministerio del Ambiente investiga actualmente el caso del cunaguaro y sigue varios indicios, entre ellos un aviso que apareció en una página web de ventas en línea, pero aún se desconoce si tiene alguna vinculación con lo ocurrido.

Ante casos como estos sólo quedan preguntas: ¿Por qué tanta impunidad? ¿Dónde quedó la sensibilización hacia la naturaleza y el respeto a los animales por parte del sistema educativo y la familia? ¿Qué significa que un cunaguaro sea visto como un objeto para múltiples fines? La psicóloga Cristal Palacios sostiene que “por encima del maltrato a los animales se encuentra la pérdida de la vida como valor y, en consecuencia, de la empatía, que no es otra cosa que la capacidad de ponerse en el lugar del otro”.


Rehabilitación

Lissette Cardona

 Hay casos conocidos de animales silvestres o en cautiverio que han conmovido a la opinión pública porque han sido víctimas de mutilaciones, debido a accidentes o ataques. La organización de protección de especies WWF y la Asociación de Vida Silvestre han rescatado desde 2007 a media docena de animales con amputaciones, entre ellos a una cría de elefante en Camboya llamada Chhouk, que perdió la pata trasera al caer en una trampa colocada por cazadores.

En algunos casos se han usado prótesis para auxiliar a los animales. Así ocurrió con la aleta artificial que se implantó a la tortuga de la especie caguama Yu Chan, en sustitución de la aleta original perdida por el ataque de un tiburón. La intervención y su posterior vigilancia estuvieron a cargo, en 2009, de la Asociación Japonesa de Tortugas Marinas.

La fábrica de prótesis estadounidense Hanger fabricó una cola artificial para el delfín Winter en 2005, que había sido atrapado en una red en una actividad de pesca de cangrejos.