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El bombillo azul LED: Precursor de una forma más eficiente y ecológica de iluminar el mundo

Imagen de bombillos azul lead / Foto Internet

Imagen de bombillos azul lead / Foto Internet

El invento de Isamu Akasazi, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura permitió el desarrollo masivo de lámparas que reducían el consumo de energía y su adaptación a dispositivos tecnológicos de uso cotidiano 

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 Tres japoneses, uno de ellos nacionalizado estadounidense, sucedieron a los que descubrieron la partícula subatómica del bosón de Higgs como ganadores del Premio Nobel de Física 2014, por la creación del bombillo azul LED, una tecnología prácticamente de “bolsillo” o “de a pie” que optimizó el funcionamiento de cientos de dispositivos que usamos actualmente, como las pantallas de los teléfonos inteligentes, televisores, flashes de cámaras y señales de tráfico, entre muchos otros.

 Isamu Akasaki nació en 1929 en Chiran, Japón, y obtuvo un doctorado en 1964 por la Universidad de Nagoya; es catedrático de la Universidad Meijo de Nagoya y catedrático emérito de la Universidad de Nagoya.Hiroshi Amano nació en 1960 en Hamamatsu, Japón. En 1989 se tituló doctor también por la Universidad de Nagoya, donde es catedrático. Por su parte, Shuji Nakamura nació en 1954 en Ikata, Japón, culminó su doctorado en  1994 por la Universidad de Tokushima y se nacionalizó estadounidense, donde ejerce como profesor en la Universidad de California. 

Estos tres investigadores produjeron rayos brillantes azules ligeros a principios de la década de 1990, para transformar de forma radical los desarrollos tecnológicos en iluminación. Los diodos rojos y verdes ya tenían bastante tiempo en el mercado, gracias a trabajos previos como el del científico estadounidense Nick Holonyak, quien fue el pionero en la creación del dispositivo que hizo obsoletas las lámparas incandescentes.

 Pero durante casi tres décadas y a pesar de esfuerzos considerables, tanto en la comunidad científica como en la industria, la creación de la luz azul LED había sido un desafío por cumplir. Era indispensable lograr bombillos azules que permitieran la fusión con las luces amarillas y rojas para crear la luz blanca, y entonces así, permitir el desarrollo de las  lámparas  LED que conducirían a transformación en las alternativas de iluminación.

 Un LED (siglas en inglés de Diodo Emisor de Luz) es un componente electrónico de dos terminales que permite la circulación de la corriente eléctrica a través de él sin intermediación de un gas, como sucede en los bombillos tradicionales. Los LED que desarrolló Holonyak emitían una luz roja de baja intensidad. Fue gracias al perfeccionamiento de Akasaki, Amano y Nakamura y a su creación de la bombilla azul que se produjo una verdadera revolución en  la forma de iluminar artificialmente al mundo. 

El primer LED azul salió al mercado el 1993 y fue desarrollado por Shuji Nakamura, que trabajaba para la empresa Nichia. Un bombillo LED correctamente instalado, puede durar hasta 100.000 horas, mientras que las bombillas incandescentes duran 1.000 y las luces fluorescentes 10.000 horas.

La Academia Sueca de las Ciencias destacó que este avance supuso un aporte invaluable. Las lámparas LED son más duraderas y energéticamente eficientes. Al contrario de lo que ocurre con los bombillos incandescentes, no se funden, ni se queman, sino que sufren una degradación constante. Un bombillo LED también se enciende más rápido que otro convencional, así que su vida útil no se reduce por las repetidas acciones de encendido y apagado. Esto ha hecho que sean de especial utilidad en áreas como la industria automotriz, donde se utiliza por ejemplo para las luces de frenado.

 Aproximadamente, un cuarto del consumo de electricidad mundial es causado por dispositivos para alumbrar. Los bombillos LED suponen un ahorro de los recursos de la  Tierra, porque no “destruyen” la energía en calor. Además, sus diseños compactos reducen el volumen de sus residuos y son casi totalmente reciclables. Tampoco contienen mercurio ni otros elementos nocivos para el medio ambiente. Su posibilidad de ser reducidos en intensidad con los dispositivos como los "dimer" (o atenuadores de energía) hacen que  también reduzca el consumo de energía. 

 La lámpara LED es una promesa para aumentar la calidad de vida de más de 1.5 millones de personas en el mundo que carecen de acceso a electricidad, pues gracias a los bajos requerimientos energéticos, pueden ser cargadas con energía solar.

Así mismo, estudios han comprobado que un simple cambio de lámparas que querosene a lámparas LED cargadas por energía solar, reduciría la emisión de dióxido de carbono en 190 millones de toneladas anuales. Ahorro que el planeta agradecería profundamente.