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Venezolano caza reservorios ocultos del VIH

Aunque pierda poder destructor, el VIH sigue siendo peligroso | Foto: BBC Mundo

El científico Miguel Quiñones encabeza el equipo que desarrolló un nuevo estudio para ubicar mutaciones de la enfermedad que generan resistencia a medicamentos antirretrovirales

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E l venezolano Miguel Quiñones-Matheu trabaja en Estados Unidos en un estudio genético que detecta mutaciones que hacen que el VIH cree resistencia hacia algunos medicamentos. La investigación podría ser clave para diseñar tratamientos que puedan poner freno a una enfermedad con dimensiones de epidemia: el VIH ha cobrado más de 36 millones de vidas en todo el mundo en los últimos 30 años, según cifras de la Organización Panamericana de la Salud. 

Formado en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, Quiñones acumula 20 años buscando una cura para el VIH y hoy es director científi co del Laboratorio Traslacional del Hospital Universitario de Cleveland, que está a cargo de los estudios DeepGen HIV de secuenciación de segunda generación necesarios para descifrar la genética de la enfermedad.

El virus se replica rápidamente dentro del cuerpo humano y hace que se difi culte la prevención de la generación de resistencias a ciertas drogas. Los pacientes diagnosticados con VIH suelen ser tratados con 3 antirretrovirales al mismo tiempo, de los aproximadamente 36 que existen en el mercado mundial.

La información genética proporcionada por el laboratorio de Quiñones permite a los médicos monitorear la efectividad del tratamiento y cambiar la medicina en caso de ser necesario.

"Una vez que el paciente se infecta, anatómicamente se crean varios reservorios del virus en el cuerpo. Principalmente está en células resting (células de memoria), donde el VIH se queda escondido.

Puede estar en el cerebro, en nódulos linfáticos, y el sistema inmune no lo puede detectar porque está dormido. Con esta secuencia podemos ubicarlo y ver si esos reservorios son capaces de replicarse o no", explica el experto.

Una vez detectados los depósitos de virus en letargo comienza la batalla de estrategia. Con ciertas drogas se causa la activación del virus para que comience a replicarse y es cuando los otros medicamentos y el sistema inmunológico pueden percibir su presencia y atacarlo. "Es un juego para hacerlo aparecer y luego matarlo. El símil que usamos es el juego de las maquinitas en el que aparecía una cabeza por un huequito y había que pegarle con un mazo".

La cura es la meta. El equipo liderado por Quiñones incluye a otros seis especialistas. En el laboratorio, trabajan con máquinas Ion Torrent que permiten analizar el virus dentro de las células y el que circula por la sangre en muestras de pacientes infectados con VIH.

"Con esa tecnología se aísla el genoma del virus y se amplía mediante PCR ­reacción de polimerasa en cadena­, después se corta en fragmentos más pequeños que permiten identifi car mutaciones", indica.

Además, con los equipos Multiplex pueden permitirse poner 40 muestras en un solo ensayo, con lo que bajan los costos.

"El ensayo y error en el que se evalúan el virus, las mutaciones y las resistencias se puede hacer mucho más efi cientemente hoy en día". Un examen de este tipo puede rondar los 1.000 dólares.

A corto y mediano plazo, Quiñones espera lograr mejores tratamientos para el VIH. A largo plazo está trazado el objetivo: la posibilidad, eventualmente, de curar pacientes. "Quisiéramos con esta tecnología eliminar todos los reservorios de virus que haya en los pacientes".