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Sacarosa y jarabe de maíz no causan depósitos de grasa en hígado y músculos

Músculos | BBC

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"Eso no significa que la gente deba obtener sus calorías del jarabe de maíz de alta fructosa o de la sacarosa, pero por lo menos para estos dos parámetros (grasa en el hígado y en los músculos) no hay evidencia de que haya acumulación", advirtió el médico estadounidense James Rippe

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El consumo de sacarosa y de jarabe de maíz de alta fructosa a niveles habituales no causa acumulación de grasa en el hígado o en los músculos, que constituye una posible causa de enfermedades, afirmó hoy el estadounidense James Rippe, especialista en el impacto de los hábitos cotidianos en la salud.

En una entrevista con Efe, el doctor Rippe, quien visita Ciudad de México para participar en un ciclo de conferencias, explicó que el jarabe de maíz de alta fructosa y la sacarosa (azúcar de mesa) son muy similares, ya que ambas están compuestas por los azúcares fructosa y glucosa.

"Durante mucho tiempo la gente ha argumentado en la literatura médica que la mitad compuesta por la fructosa tanto del jarabe de maíz como de la sacarosa puede causar que se deposite grasa en el hígado y en los músculos, debido a que es metabolizada de forma diferente", señaló.

Añadió que eso sería un problema "porque la acumulación de grasa en el hígado puede causar la enfermedad no alcohólica de hígado graso, y los depósitos de grasa en los músculos pueden causar resistencia a la insulina y en última instancia diabetes".

No obstante, refirió, un estudio publicado en febrero pasado en la Revista de Fisiología Aplicada, Nutrición y Metabolismo (Journal of Applied Physiology, Nutrition and Metabolism) arrojó resultados diferentes.

La investigación fue realizada con 64 individuos sedentarios a los que durante el periodo de prueba se les dio a beber leche baja en grasas endulzada ya sea con jarabe de maíz de alta fructosa o de sacarosa. El contenido de azúcar en uno y otro caso correspondió a los niveles máximos de consumo del 25 %, 50% y 90 % de la población.

El estudio, del que Rippe fue coautor, mostró que incluso en los más altos niveles de consumo ya sea de jarabe de maíz de alta fructosa o de sacarosa a lo largo de un periodo de 10 semanas no hubo acumulación de grasa en el hígado ni en los músculos.

También concluyó "que no había diferencia entre el jarabe de maíz de alta fructosa y la sacarosa en ninguna dosis".

"Eso confirma trabajos previos que hemos hecho que indican que desde un punto de vista metabólico y de salud, esas azúcares no son peligrosas y no son diferentes entre sí", abundó.

De acuerdo con Rippe, "eso no significa que la gente deba obtener sus calorías del jarabe de maíz de alta fructosa o de la sacarosa, pero por lo menos para estos dos parámetros (grasa en el hígado y en los músculos) no hay evidencia de que haya acumulación".

El doctor en medicina, fundador y director del centro de investigación Rippe Lifestyle Institute, reconoció que "en cualquier estudio como este uno quiere estudiar más gente, pero esto fue suficiente para mostrar que no había diferencias entre las dos azúcares".

Rippe, graduado en Harvard y considerado una de las principales autoridades de cardiología preventiva en Estados Unidos, participó en un ciclo de conferencias en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana (UIA) en Ciudad de México, convocado por la organización Hablemos Claro.

Hablemos Claro, iniciativa del International Life Science Institute (ILSI) y de la UIA, se dedica a difundir información basada en evidencias científicas sobre los alimentos, la nutrición y la seguridad alimentaria.