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Quema controlada permite a las sabanas recuperarse en cuatro años

La quema controlada de Sabanas tiene implicaciones espirituales y utilitarias para el pueblo indígena pemón / Cortesía IVICI

La quema controlada de Sabanas tiene implicaciones espirituales y utilitarias para el pueblo indígena pemón / Cortesía IVICI

Esta práctica tiene implicaciones espirituales y utilitarias para el pueblo indígena pemón, habitante de la comunidad de Kavanayen en el estado Bolívar

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Contrario a lo que algunos creen, el fuego es, desde la lógica del pemón, un elemento inseparable del ambiente, que además de agregarle valor estético al paisaje geográfico a través de su emblemático verdor, cuando es controlado previene los incendios forestales y conserva limpia las sabanas.

Evidencia técnica actual demuestra la validez de ese conocimiento ancestral, al punto de asignarle un número al tiempo que demora la biomasa (toda la materia orgánica producida en un proceso biológico, espontáneo o inducido) en recuperarse de la quema y soportar una próxima ignición: dos a cuatro años, lo que indica baja capacidad de la vegetación de resistir incendios consecutivos.

Así lo informó Carlos Méndez, jefe del Laboratorio de Ecosistemas y Cambio Global del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y coautor del proyecto ganador del Premio Nacional de Ciencia y Tecnología 2013 en la mención Ciencias Naturales, coordinado por Bibiana Bilbao (autora principal) y Alejandra Leal, ambas de la Universidad Simón Bolívar (USB).

Para conocer el impacto del fuego sobre los ecosistemas, se estudiaron parcelas sometidas a incendios experimentales en las cercanías de la comunidad de Kavanayen, ubicada dentro del Parque Nacional Canaima en el estado Bolívar (asentamiento originario de este pueblo indígena), con el apoyo de la Estación Científica “Parupa”.

“Los pemón viven en las sabanas pero obtienen sus recursos del bosque; además, para ellos el fuego tiene usos rituales y utilitarios. Una de las cosas que debíamos saber era cuándo ocurría esa recuperación, es decir, en qué momento se formaba la biomasa suficiente para volver a quemar. Lo que ellos manejaban desde el punto de vista cualitativo ahora tiene una cifra técnica, lo que representa un gran aporte” dijo Méndez.

Este pueblo originario emplea el fuego para cocinar sus alimentos, como medio de comunicación, para la pesca y cacería, para protegerse del frío, durante la preparación del conuco, para ahuyentar a animales peligrosos, “repelente” contra enfermedades y para el secado de la leña.

En bosques tropicales y nubosos los incendios de origen natural son poco probables, ya que las tormentas eléctricas en estas áreas por lo general vienen acompañadas de precipitaciones, a diferencia de los países templados, donde pueden caer rayos sin presencia de lluvia.

Como lo explicó Méndez, la quema de biomasa es una fuente de emisión de gases de efecto invernadero (responsables del cambio climático global), los cuales son absorbidos nuevamente con la recuperación de la capa vegetal. “Si los incendios se limitan a la sabana el ciclo de emisión y recaptura se completa. En cambio, si las quemas controladas dejan de efectuarse se acumularía material combustible y lo que pudiera ser un fuego manejable se convertiría en un incendio de grandes proporciones, causando daños ecológicos” expresó.

Debido a la interacción con los “criollos”, los pemón han cambiado muchas de sus tradiciones, como la manera de cultivar la tierra y la frecuencia, metodología y época para crear el fuego. “El conocimiento ancestral está en desventaja porque no está registrado y es mucho más difícil hacer la tradición oral que la escrita. El otro extremo sería conservarlos intactos y eso no lo podemos lograr porque las culturas evolucionan, están vivas, cambian con el tiempo. El registro nos permite ver hacia atrás y examinarnos para ver hacia dónde queremos ir” aclaró.

De los 725.141 venezolanos que se declararon indígenas en el Censo de Población y Vivienda 2011, 4,2% (30.455 personas) dijeron pertenecer al pueblo pemón.

La Plataforma para Biodiversidad y Servicios del Ecosistema de la Organización de las Naciones Unidas divulgó recientemente un comunicado en el cual invitaban a la comunidad internacional a aprender de los saberes y prácticas indígenas para adaptarse a las consecuencias del cambio climático y la inminente extinción de especies. Específicamente, se hizo referencia a las técnicas de gestión controlada de incendios forestales desarrolladas en lo que hoy es Australia, Indonesia, Japón y Venezuela, entre otros casos.

Con información Cortesía del IVIC