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Mamíferos e insectos comparten vínculo evolucionario en su ciclo circadiano

Mosca | BBC Mundo

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La investigación es importante para entender cómo la regulación de la temperatura diaria del cuerpo está vinculada con la homeóstasis, la capacidad del cuerpo para mantener un ambiente interno estable mientras está expuesto a cambios en el ambiente externo

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Las moscas de la fruta y los mamíferos quizá comparten un sorprendente eslabón evolucionario en la forma que controlan la temperatura del cuerpo mediante el ciclo circadiano, según un estudio que publica este jueves la revista Current Biology.

El estudio, que abre nuevas sendas para entender los insectos como modelos del desarrollo humano y las enfermedades, señala que las moscas Drosophila, usadas comúnmente en las ciencias de la vida, tienen un "reloj interno" operado genéticamente.

Este reloj circadiano hace que los insectos busquen ambientes con temperatura más o menos cálida según la hora del día.

Las criaturas de sangre fría modifican su comportamiento para alterar la temperatura corporal buscando, habitualmente, diferentes temperaturas externas. Pero las moscas de la fruta son la primera especie en la cual se ha demostrado que la modificación del comportamiento para preferencia de la temperatura está controlada por un reloj circadiano.

"Hemos mostrado que las moscas Drosophila exhiben un ritmo diario de preferencia de la temperatura que es más bajo en la mañana, alto al atardecer y que sigue el patrón similar de ritmos en la temperatura corporal de los humanos", señaló Fumika Hamada, investigador principal en la División de Oftalmología Pedriátrica en el Hospital de Niños en Cincinnati, Ohio.

"Este estudio da cuenta del primer análisis sistemático de los mecanismos moleculares y neurales que subyacen en el ritmo de preferencia de la temperatura en las moscas de la fruta", agregó.

La investigación es importante para entender cómo la regulación de la temperatura diaria del cuerpo está vinculada con la homeóstasis, la capacidad del cuerpo para mantener un ambiente interno estable mientras está expuesto a cambios en el ambiente externo.

Hamada apuntó que cuando el cuerpo no logra manejar el estrés ambiental y no logra mantener la homeóstasis pueden ocurrir anormalidades en el funcionamiento y enfermedades.

El control interno, o reloj circadiano, del ritmo de temperatura corporal en los mamíferos de sangre caliente, incluidos los humanos, permite que se mantenga la homeóstasis y regula el sueño y el uso de energía metabólica.

El estudio de Hamada y sus colegas es el primero que ha mostrado que las moscas de la fruta tienen un sistema similar de reloj circadiano para el control de la temperatura, aunque sea un mecanismo más influido que el de los mamíferos por las temperaturas externas.