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Japón se propone retirar basura espacial con un cable magnético

El satélite GOCE, que costó US$450 millones y fue lanzado en 2009, será víctima de aquello que estudió: la fuerza de gravedad / BBC Mundo

Satélite / BBC Mundo/ Archivo

La Agencia Japonesa de Exploración Espacial tiene previsto lanzar el próximo 28 de febrero un satélite diseñado para localizar trozos de basura espacial

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Japón comenzará el próximo mes un experimento para retirar con un cable electrodinámico los residuos espaciales que empiezan a acumularse en la órbita terrestre a niveles cada vez más peligrosos.

Para ello, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA) tiene previsto lanzar el próximo 28 de febrero un satélite diseñado para localizar trozos de basura espacial, resultado de la gran cantidad de objetos lanzados al espacio por diferentes países y organizaciones en las últimas décadas, y hacer que se desintegren.

La operación consiste en acoplar a estos desechos el cable, que es capaz de aprovechar el magnetismo de la tierra para generar arrastre y reducir progresivamente la velocidad a la que aún siguen orbitando los satélites obsoletos o las fases deshechables de los cohetes.

De este modo, los haría retornar en la atmósfera terrestre, donde se desintegrarían.

Para elaborar el cable, JAXA ha contado con el apoyo de una empresa de Hiroshima (sur del país) famosa por fabricar redes de pesca de alta calidad.

La compañía, Nitto Seimo, ha tardado casi 10 años en crear este cable, formado por tres finísimos hilos de aluminio de 0,1 milímetros de grosor cada uno, mediante el empleo de la maquinaria que utiliza para confeccionar el aparejo.

El lanzamiento del 28 de febrero tendrá como fin probar la resistencia y correcto funcionamiento del cable antes de que comience a ser acoplado a residuos en el futuro.

Actualmente se cree que unos 100 millones de piezas de basura espacial -desde satélites enteros a fragmentos metálicos o de pintura- giran a enorme velocidad alrededor de la tierra, principalmente en la órbita baja terrestre, a entre 700 y 1.000 kilómetros de altura.

Esto plantea una situación potencialmente peligrosa, ya que el impacto de uno de estos trozos, aunque sea muy pequeño, puede dañar gravemente un satélite operativo y generar más colisiones en cadena que podrían dejar sin funcionamiento redes enteras de telefonía móvil, televisión o de predicción meteorológica.

JAXA espera que el experimento suponga el primer método realmente exitoso para retirar estos residuos de manera activa y espera poder tenerlo plenamente operativo en 2019.