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Galápagos busca resucitar 2 especies de tortugas que se creían extintas

Tortuga Gigante de la isla La Pinta, Galápagos | EFE

Tortuga Gigante de la isla La Pinta, Galápagos | EFE

Se trata de quelonios originarios de las islas Pinta y Floreana, que desaparecieron hace unos 150 años y que fueron vistos por última vez por el biólogo Charles Darwin

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Dos especies de tortugas gigantes del archipiélago ecuatoriano de Galápagos, consideradas extintas, intentarán ser resucitadas a partir de 2014 mediante la reproducción en cautiverio de parientes genéticos,

Nuevas técnicas de investigación develaron que en el volcán Wolf, de la isla Isabela y el más alto del archipiélago, 17 tortugas híbridas tienen genes de Pinta y unas 280 de Floreana. En el primer caso, al menos un par posee hasta 80% de genes de la especie original, y en el de Floreana varios llegan a 90%.

Washington Tapia, responsable de Investigación Aplicada del Parque Nacional Galápagos (PNG) indicó, "Eso nos abre la posibilidad de, literalmente, resucitar estas especies, que hasta el momento son consideradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como extintas.

Para ello, la reserva natural desarrollará un plan de reproducción y crianza en cautiverio tomando a los individuos con los más altos porcentajes de ADN para intentar tener especimenes puros, lo que sin embargo demorará unos 120 años, pues un quelonio gigante alcanza su madurez sexual entre los 20 y 25 años, en el caso de las hembras, y hacia los 25 o 30 en el de los machos.

 "Nosotros no lo veremos", señaló Tapia, quien explicó que el cruce de una hembra y un macho con 80% y 90% de genes de Floreana, respectivamente, daría lugar a crías con hasta 95% de pureza. “Esto solo es posible con animales que tengan como máximo genes de dos especies. En el caso de Pinta el descubrimiento "nos abre la posibilidad, aunque muy remota, de que probablemente tengamos algún padre puro", sostuvo.

En condiciones naturales una tortuga anida hasta dos veces por año y desde la cópula hasta la eclosión de los huevos pasan ocho meses, pero en cautiverio ese tiempo baja a la mitad pues se puede controlar la temperatura y además el sexo: con más calor se obtienen hembras.

El experto reiteróque el objetivo cúspide es devolver pronto a los herbívoros a su hábitats, aun siendo híbridos, para que ayuden a restablecer la dinámica de los ecosistemas afectados por su ausencia y por la introducción de otros animales como cabras, ya erradicadas.