• Caracas (Venezuela)

Ciencia y Ambiente

Al instante

Experimentación con animales requiere aval de comisiones de bioética

 El experimento se realiza con ratones | EFE

Se debe incentivar el uso adecuado de los animales entre el personal científico, con el fin de minimizar el sufrimiento | EFE

En caso de requerir el empleo de fauna silvestre, se debe velar por la protección de la biodiversidad, advierte el IVC

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mientras la ciencia siga necesitando el uso de animales vivos para la generación y ampliación de los conocimientos biológicos con miras a prevenir y tratar diversos problemas de salud, las universidades y los centros de investigación deberán recurrir a los bioterios, es decir, aquellos lugares donde se producen, crían y mantienen los animales de experimentación en las condiciones más adecuadas posibles.

Así lo indica el Código de Bioética y Bioseguridad del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Mppcti) y el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit).

La jefa del Bioterio Central del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) y miembro de la Comisión de Bioética para Investigación en Animales (Cobianim) de esta institución, Diana Colombet, informó que los responsables deben demostrar que el proyecto amerita el empleo de animales y definir y justificar la selección de una especie en particular como modelo de estudio.

“El diseño experimental con animales de laboratorio ofrece las herramientas para decidir el tipo de animal, la cantidad de ejemplares, la metodología a utilizar y las replicaciones, lo cual está regulado en el ámbito internacional a través de varios protocolos, dependiendo de la rama en la que se esté trabajando” expresó la veterinaria.

Además de promover la creación de bioterios en los espacios donde se realicen investigaciones, el Código de Bioética y Bioseguridad establece que en caso de requerir el empleo de fauna silvestre, se deben valorar “los riesgos predecibles respetando la equidad con los organismos vivos y su ambiente, a fin de preservar la biodiversidad de nuestros ecosistemas”. Aunque la Ley de Fauna Silvestre solo considera como tal a los vertebrados terrestres (es decir, anfibios, reptiles, aves y mamíferos) “que viven libremente y fuera del control del hombre en ambientes naturales y que no pueden ser objeto de ocupación sino por la fuerza” (artículo 2), los invertebrados y animales marinos o acuáticos también deben ser considerados desde el punto de vista de la bioética.

De igual forma, el Código de Bioética y Bioseguridad señala que de tratarse de especies amenazadas de extinción, los resultados esperados deben propiciar mayores y mejores oportunidades de supervivencia y conservación.

Ética para la vida

Según la investigadora del Centro de Biofísica y Bioquímica y coordinadora de la Cobianim del Ivic, María Alexandra García, la función de la comisión es incentivar el uso adecuado de los animales entre el personal científico, con el fin de minimizar el sufrimiento. “La idea es también crear conciencia y control” dijo.

La Cobianim es el órgano asesor del Consejo Directivo del Ivic creado en el año 2009 para evaluar la viabilidad de los experimentos con animales. Para ello, se debe completar un formulario con los datos básicos del proyecto, sus beneficios potenciales, las características exactas del animal elegido, el propósito de su uso, los procedimientos asociados (por ejemplo, extracción de sangre, estudios de toxicidad, producción de anticuerpos y bloqueos neuromusculares), las medidas para aliviar el dolor, los métodos de eutanasia así como los procedimientos de captura y potenciales daños ecológicos cuando se refiera a fauna silvestre, entre otros requisitos.

Por su parte, la investigadora del Centro de Ecología y subcoordinadora de la Cobianim, Kathryn Rodríguez-Clark, aseguró que su papel es ser mediador. “No tomamos decisiones; revisamos las solicitudes y realizamos una recomendación, bien sea para su aprobación o rechazo por parte de las autoridades del Ivic, tratando de minimizar el sufrimiento de los animales”.

La creación de comisiones, consejos y comités de bioética es un mandato de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), al cual se apegó el Mppcti y Fonacit convirtiéndolo en requisito para la evaluación de las peticiones de financiamiento provenientes de las instituciones de investigación con incidencia en organismos vivos y el ambiente.

“De hecho, las revistas especializadas exigen la aprobación previa de comisiones de bioética en sus diferentes niveles (local, institucional, profesional o nacional) o del Ministerio con competencia en Ambiente de cada país para efectos de fauna silvestre” aclaró María Alexandra García, coordinadora de la Cobianim del Ivic.

La Ordenanza de Protección Animal del municipio Los Salias del estado Miranda también es enfática al limitar la experimentación con animales cuando sea imprescindible para el avance de la ciencia, sea la primera vez en el mundo; los resultados no puedan obtenerse por otras vías o sustituirse por cultivos de tejidos, fotografías, modelos computarizados, dibujos, películas u otros procedimientos análogos; y su objetivo final sea, en todo momento, prevenir, controlar o tratar enfermedades del ser humano o del animal.

Para integrar los puntos de vista de distintas disciplinas, las comisiones de bioética deben estar conformadas por profesionales de diferentes áreas del conocimiento. En el caso de la Cobianim del Ivic, también son miembros Peter Taylor (Centro de Medicina Experimental), Virginia Sanz (Centro de Ecología), Ramón Montaño (Centro de Medicina Experimental), Mariana Hidalgo Rojas (Centro de Microbiología y Biología Celular), Arturo Pérez (asesor jurídico), Alirio Meléndez (asesor científico del Bioterio Central), Thais Tovar (apoyo administrativo de la Dirección) y Rafael Salas (Universidad Central de Venezuela). Para mayor información, visitar la página web www.ivic.gob.ve/bioetica.


En el Código de Bioética y Bioseguridad del Mppcti – Fonacit se establece que para la correcta utilización de animales vivos debe aplicarse la regla de “las tres erres” de Wiliam Russell y Rex Birch (1959):
•    Reemplazar, cuando sea posible, los animales vivos por métodos de cultivo in vitro y otros métodos opcionales como el uso de modelos matemáticos y la simulación en computadora.
•    Reducir al mínimo el número de animales utilizados y de experimentos realizados con ellos, en la obtención de resultados estadísticamente válidos.
•    Refinar, mejorar o crear técnicas y herramientas experimentales, a fin de minimizar el sufrimiento de los animales.